Una vecina furiosa contra Ibarra y D'Andrea
Ya cumplí mi segundo año y varios meses luchando por lo que se supone es mi derecho y el Gobierno de Aníbal Ibarra, en lugar de negármelo, debería defenderlo.
¿Así es como pretende que lo votemos? ¿Para que tanto yo como mis conciudadanos sigamos condenados a vivir en una ciudad llena de empleados públicos que sólo saben enviar, sellar y recibir papelitos, pero que no están preparados para pensar?
Lucho por un derecho básico: EL DERECHO A TENER AIRE Y LUZ en mi casa. Una pared de aproximadamente 10 metros de altura construida entre la única entrada de aire y luz de mi casa y el Jardín de Infantes N° 3 del Distrito Escolar N° 14 sito en la calle Olleros 3621, un jardín de infantes perteneciente al GOBIERNO DE LA CIUDAD, me priva caprichosamente de ese derecho básico.
¿Y por qué caprichosamente?
Porque es una pared que DIVIDE EL AIRE DEL AIRE, sin ninguna construcción apoyada sobre ella más que un aula de 3 metros de altura que, como era de esperar, está en infracción por encontrarse construida en lo que debería ser "el centro libre de manzana".
El gobierno incumple las mismas leyes que impone, y así los ciudadanos quedamos, una vez más, indefensos.
Desde hace más de 2 años estoy intentando, infructuosamente, mantener una reunión con el Arq. Norberto D'Andrea, el Director General de la Dirección General de Fiscalización de Obras y Catastro del Gobierno de la Ciudad de Bs. As. Pero según parece, en esta ciudad los funcionarios están muy ocupados y no tienen tiempo para servir a los ciudadanos, sino a otros intereses. Este señor no fue capaz de encontrar 5 minutos para atenderme en más de 2 años a pesar de todos mis intentos, pero sí tuvo tiempo, junto con la Arq. María Laura Oleiro y el Arq. Juan Luis G. Gilli, que se supone pertenecen al departamento de fiscalización, pero nunca entraron a mi casa a fiscalizar nada, para intimarme a que cierre una abertura que efectué en el paredón mencionado (que, en realidad, es inexistente pues no figura en ningún plano). Esa abertura fue la única manera que encontré para que entrara luz exactamente durante 30 MINUTOS al día en mi casa. SÓLO ENTRA EL SOL 30 MINUTOS AL DÍA, pero antes de la abertura realizada sin autorización (de todas formas hoy sé que no la habrían autorizado si lo hubiera pedido, así que no me arrepiento) NO ENTRABA EL SOL EN NINGÚN MOMENTO DEL DÍA. Según el código de planeamiento urbano, los edificios "deberán emplazarse de tal modo que se asegure el asoleamiento durante tres horas en el solsticio de invierno" y, debido a la presencia de ese murallón del Gobierno de la Ciudad, mi casa sólo llega al 10 por ciento de lo que el mismo gobierno impone como norma mínima.
Me intiman a cerrar la única entrada de aire y luz de mi casa, pero del otro lado del murallón está lo que tanto ansío: el AIRE Y LA LUZ. Tengo derecho, lo sé, es mi derecho a una vida digna y sana. Pero sus funcionarios me intiman a mí, en lugar de intimar al mismo Gobierno a que DERRIBE ESA PARED. Es eso lo que pido, y sé que tengo derecho, pero también sé que un juicio contra el Gobierno de la ciudad sólo serviría para empobrecerme aun más, y que, por supuesto, el Gobierno siempre ganaría, porque los poderosos siempre ganan en esta ciudad.
Ya no sé cómo pedirlo. Evidentemente, a nadie le importa. Pero Ibarra, aunque más no sea, hágalo para no defraudar a un ciudadano más. ¿De qué nos sirven los eventos culturales que organiza si no es capaz de lograr que se cumplan nuestros derechos básicos?
Derriben esa pared, por favor, no me hagan perder más tiempo presentando papelitos. No me intimen más a multarme si no cierro una abertura de una pared que NO FIGURA EN NINGÚN PLANO. Tiren esa pared, no avasallen una vez más los derechos básicos de sus ciudadanos. ¿Por qué tengo que verme obligada a pelear por algo tan básico? Todo lo que pido es vivir con DIGNIDAD y SALUD.
Julia Figueroa, D.N.I.: 23.209.608