El temor a caer en ajuste frena la ejecución de presupuesto
Un duro debate por el futuro de las cuentas porteñas se está llevando a cabo en el seno del ejecutivo de la ciudad. Mientras tanto en la Legislatura comienza el debate por la ley de presupuesto 2002, un borrador que perdería vigencia en los próximos meses, como producto de la aguda recesión que golpea también a la Capital Federal.
La situación es que en las partidas proyectadas para el año próximo se calcula una moderada pauta de crecimiento, que sin embargo no cierra como tal en la Secretaría de Hacienda porteña. Ante la posibilidad de una baja mayor en la recaudación de aquí a fin de año -en el último mes fue de 14%, el mismo nivel que en la Nación- el gobierno teme que el ejercicio no cierre con el superávit previsto.
Esa duda al parecer es la que mantiene una subejecución presupuestaria sobre la que están poniendo la lupa los legisladores y se verifican atrasos en los pagos, especialmente en obras y servicios.
La discusión que se viene es tomar la decisión de pedir un financiamiento externo para dar impulso a la obra pública programada o bien esperar los guarismos de la recaudación y proceder a un ajuste, que afectaría precisamente esos emprendimientos.
Aníbal Ibarra tendrá que optar por esa previsión de reducción de gastos, o bien animarse a dar en garantía $100 millones de Lecop que tiene a disposición y los $70 millones que recauda anualmente AUSA por cobro de peajes, una ganancia que se considera excenta de los avatares recesivos, para tomar un crédito que le permita continuar con los proyectos.