El lazo del adelantamiento también podría ahorcar a la reforma
La estrategia política de Aníbal Ibarra, que acortó repentina y dramáticamente todos los plazos electorales, podría dificultar y aún abortar la reforma política que acordaron la semana pasada un sector del radicalismo, algunos peronistas, los sobrevivientes del bloque que respondía a Cavallo y el Frente Grande.
Para aprobar la iniciativa es necesario reunir 40 votos en el recinto legislativo, pero hasta ahora, quienes la impulsan sólo lograron sumar algo menos de 30 voluntades para el proyecto y es difícil predecir cuántos más lograrán reunir.
En la vereda de los opositores se agrupó una heterogénea tropa que reúne a los diputados afines a Mauricio Macri, al bloque del ARI, a tres radicales que huyeron a las tolderías del exilio, a los cinco diputados de la izquierda, que van a decir que no, como le dicen que no a todo y al Interbloque Porteño. Entre todos suman 21 votos.
El tiempo, que escasea, conspira contra el oficialismo, ya que reunir los 12 o 13 votos que faltan va a ser una tarea titánica y el fin de los plazos legales está cada vez más cerca.
En la sesión del jueves próximo, este proyecto, que plantea reemplazar las listas sábana por tres sabanitas de 20 diputados cada una, o una de 24 diputados y dos de 18 diputados cada una, será tratado sobre tablas, pero si no hay nuevas negociaciones, lo más seguro será que muera, enferma de imprevisión política.