El segundo abandono de los chicos de la calle
El pasado sábado 16, la Comisión de Mujer, Infancia, Adolescencia y Juventud de la Legislatura recibió a la subsecretaria de Promoción Social, Soledad Acuña; al presidente del Consejo de los Niños, Niñas y Adolescentes, Jorge San Martino, y a la directora de Niñez y Adolescencia, María Andrea Balzano, quienes expusieron los lineamientos generales de su gestión.
"Acuña anunció su intención de tercerizar todos los dispositivos brindados a los niños en situación de calle. Esto es, de privatizarlos, entregándoles su gestión a organizaciones no gubernamentales, lo que de alguna manera implica abandonar a esos chicos por segunda vez", denuncia Gabriela Cerruti, que fue ministra de Derechos Humanos y Sociales durante la mayor parte del gobierno de Jorge Telerman, hasta que éste la despidió a causa de su apoyo al candidato kirchnerista a sucederlo, Daniel Filmus. Mauricio Macri reconvirtió aquel ministerio en Desarrollo Social, y puso al frente a Esteban Bullrich. Acuña depende de él. Según un reciente relevamiento, los chicos en situación de calle no llegan o apenas superan los 800, siendo la mayoría hijos de cartoneros que acostumbran regresar a sus casas del conurbano a altas horas de la noche, dormir por las mañanas y en muchos casos asistir a la escuela por las tardes.
"Cada chico en situación de calle es especial. Por eso, mi gestión puso a cada chico en el centro. Nuestra actuación tenía forma de espiral en torno a él, atendiendo a su alimentación, su salud, su educación y la necesidad que toda persona tiene de elaborar un proyecto de vida", explicó Cerruti, actual legisladora del FpV. "Al principio nos ocupábamos de los chicos de hasta 12 años pero después, por una cuestión de efectividad, nos limitamos hasta los 8 años porque nuestra eficacia era mucho mayor con los más pequeños, con quienes logramos un altísimo nivel de revinculación familiar", agregó. "Sobre todo -dijo- fuimos eficaces desde la hermosa casa de la calle Avelino Díaz al 1900, cerca de Parque Chacabuco, a la que equipamos bien. Fue ahí, con personal propio y mucha contención desde donde abordamos las necesidades de estos chicos".
La página web del Gobierno de la Ciudad sigue promocionando al Centro Carlos Cajade (un cura que fue cofundador del movimiento "Chicos del pueblo") como un espacio institucional transitorio "de convivencia para niños, niñas y adolescentes en situación de alta vulnerabilidad social (...) que permite iniciar un camino para la resolución de la situación en forma estable". A pesar de que ?tras el despido del personal contratado? dicho centro cerró sus puertas.
Explica Cerruti que los niños en situación de calle gastan en cybercafés gran parte del dinero que mendigan, y que a pesar de su indigencia, los chicos son versados en informática: prácticamente todos chatean, tienen fotologs, etcétera. De lo que surgió la idea de abrir "cyberencuentros" exclusivos para pibes en situaciòn de calle. "Establecimos dos: uno en un local alquilado de Corrientes y Florida, que cogestionamos con la ONG 'Amanecer', y otro en la casa de Cochabamba al 3500, casi Boedo, que cogestionamos con la ONG 'El Armadero'. En ambos casos nos reservamos, como Estado, la decisión. En Boedo pusimos ocho camas que se convirtieron a lugar en una plataforma para que los pibes dieran el salto de regreso a sus hogares... Desgraciamente, el macrismo se llevó las computadoras váyase a saber adónde y cerró el lugar", dice Cerruti. "A los chicos de la calle ?continúa diciendo? les habían reservado veinte de las 120 camas de 'Puerto Pibes', un amplio espacio al lado de Parque Norte que la Ciudad tiene para recibir delegaciones de escuelas y colegios del interior en programas de intercambio, etcétera. Ahí funciona una 'Escuela de líderes de recreación'. Pero ya no hay camas para los pibes. No hay un sólo lugar donde puedan dormir, ni un sitio que sirva para la revincularlos con sus familias. Estos chicos están viviendo una situación muy traumática, un segundo abandono", insiste Cerruti.
Sus asesores cuentan que la atención de los chicos en situación de calle está tercerizada, y que una ONG, "El Hogar de Tina", está concentrado los chicos a cambio de una capita. Cerruti aclara que no censura ni critica que se trabaje en la ejecución de proyectos conjuntos con ONG, pero insistió en que los proyectos siempre deben ser propios, y que su dirección no puede delegarse, tal como se está haciendo.
Cuando Soledad Acuña confirmó el cierre del centro Carlos Cajade y los cyberencuentros, dice Cerruti que le preguntó si los había cerrado porque no podía conducirlos, y que Acuña lo negó y se fue por las ramas. La legisladora kirchnerista añade que igualmente eso "es algo que está fuera de discusión, ya que fue explícitamente admitido por el gobierno".
Seguidamente alcanza copias de la resoluciones Nº 505 y 506 del pasado 27 de marzo que convocan a las "organizaciones de la sociedad civil" a presentar "proyectos" para poner en funcionamento sendos "paradores" o "casas abiertas las 24 horas" para "chicos de y en la calle". Se trata de los locales donde funcionaban el centro Carlos Cajade y el cybercentro de Boedo desde el que las más de las veces se lograba reinsertar a los chicos en sus hogares.
Para Cerruti, "que se pida la presentación de proyectos es una tácita admisión de que no se los tiene. Es el neoliberalismo en estado puro: un Estado que paga por delegar sus responsabilidades y hace como que supervisa y controla, dejando en manos privadas la atención de esos pibes".
Noticias Urbanas intentó ponerse en contacto con Soledad Acuña para conocer su versión de los hechos, pero su vocero explicó cortesmente que, al menos por ahora, prefiere no hacer declaraciones.
DE LOS DOS LADOS DEL MOSTRADOR
Andrea Bruzos, coordinadora del programa "Chicos en situación de calle", fue "responsable de distintos hogares privados" hasta diciembre pasado. De lo que resulta que su nombramiento fue "claramente incompatible" y constituye "una práctica antirrepublicana y violenta": la de permitir "que funcionarios públicos defiendan los intereses concretos de empresas u otras organizaciones civiles (que) pueden ser contrapuestos a los de los ciudadanos y del gobierno de la Ciudad", sostuvo el legislador Martín Hourest al presentar un pedido de informes al Ejecutivo. Hourest recordó que Bruzos fue "hasta hace poco la responsable de la organización Pronat's" que "tiene a su cargo cinco hogares en la Ciudad", y que, precisamente, el programa que hoy dirige tiene "relaciones económicas con los mencionados hogares y con la ONG citada", los que, a fin de "cubrir las apariencias", fueron puestos "en manos de su esposo, Nicolás Fariña". Lo que es incompatible con el cargo que Acuña desempeña. Para mayor escarnio, Fariña, además de marido, es "funcionario de la Ciudad en el mismo ministerio y subsecretaría que su esposa". Dicha situación configura una clara "violación de los principios republicanos y de la ética pública", subrayó Hourest. E insistió con que "el Estado no puede ser botín de guerra de los empresarios ni satisfacer sus demandas y beneficiar a sus organizaciones en desmedro del interés común" sólo para que cuando estos funcionarios que están de los dos lados del mostrador dejen la función pública encuentren a sus empresas u ONG "fortalecidas gracias a las relaciones que establecieron con el Estado cuando fueron funcionarios".