Publicado: 16/09/2005 UTC General Por: Redacción NU

La autonomía porteña no es un juego

Rige en la Ciudad de Buenos Aires la ley 538 que establece que las salas de juego conocidas como bingos pueden continuar funcionando hasta la finalización de sus permisos o concesiones pero no pueden ser renovados. Sin embargo, Lotería Nacional prorrogó hasta el 2007 la concesión de los cinco bingos que funcionan en la Capital. La pelea por autonomía porteña se traslada nuevamente al juego
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Este jueves la Legislatura porteña estuvo a punto de someter a votación un proyecto de ley presentado por el diputado kirchnerista Helio Rebot para reforzar la competencia de la Ciudad en materia de juegos de azar. Aunque muchos legisladores respaldaron la iniciativa, sólo hubo 23 que votaron a favor del tratamiento del proyecto. Los 19 restantes (en total eran 42) pidieron un poco más de tiempo para analizar el tema que, de por sí, ya es muy complejo.

Es que la actual regulación de la actividad de las casas de juego en la Ciudad responde a resoluciones dictadas por Lotería Nacional Sociedad del Estado (LNSE), leyes sancionadas por la Legislatura porteña y el convenio perfeccionado entre LNSE y el Instituto de Juegos de Apuestas de la Ciudad de Buenos Aires (IJACBA).

Por medio de la resolución 48/97, y ante un pedido de la Cámara Empresarial de Bingos, Lotería Nacional decide establecer una fecha de unificación del término contractual de las cinco salas de bingo que operan en la Ciudad, el cual vence el miércoles próximo.

Por su parte, en el orden local, la ley 538 de Juegos de Azar de la Ciudad de Buenos Aires, en su artículo 28, establece: "Las salas de juego conocidas como Bingo, el Hipódromo y las salas de apuestas hípicas, que funcionen al momento de la promulgación de la presente ley, y hayan cumplido los requisitos legales vigentes al momento de su habilitación, pueden continuar funcionando hasta la finalización de sus permisos o concesiones, los que no pueden ser renovados bajo ninguna circunstancia".

En el mismo sentido, el convenio firmado entre Lotería y el Instituto del Juego -que fue aprobado por la ley 1.182- fija que el Instituto de Juegos de Apuestas de la Ciudad de Buenos Aires debe necesariamente intervenir en cualquier cuestión relativa a concesión de salas, así como también a la prórroga de concesiones ya vigentes.

Rebot afirmó: "Toda reglamentación con respecto a futuros otorgamientos a operadores, sean los mismos de la actualidad u otros, debe resultar de normativa emanada de esta Legislatura o, al menos, a la cual esta autoridad legislativa adhiera. El artículo 50 de nuestra Constitución local expresa que la Ciudad regula, administra y explota los juegos de azar, destreza y apuestas mutuas, no siendo admitida la privatización o concesión, salvo en lo que se refiera a agencias de distribución y expendio. Su producido es destinado a asistencia y al desarrollo social".

Sin embargo, el Directorio de Lotería Nacional dictó el 12 de setiembre una resolución por la que se aprobó "la ampliación de la explotación" de los bingos Lavalle, Belgrano, Caballito, Flores y Congreso hasta el 21 de setiembre de 2007.

La iniciativa que se intentó aprobar durante la última sesión de la Legislatura propiciaba que, en cualquier caso, las nuevas habilitaciones o la continuidad de las vigentes en orden a los establecimientos regulados por el Capítulo 10.7 del Código de Habilitaciones de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires deba contar con certificado de permiso o concesión vigente expedido por la autoridad de aplicación de la ley 538.

Por lo pronto, en el Gobierno porteño aseguraron que se va a llamar a una nueva licitación para renovar las concesiones. "Como los tiempos no dan para el reemplazo inmediato, estamos buscando la forma para que los bingos puedan seguir funcionando hasta que arranquen los nuevos operadores", dijo Jorge Gimeno, el titular del Instituto de Juegos y Apuestas de la Ciudad.

En el medio hay mucho dinero en juego: el año pasado los bingos porteños facturaron 287 millones de pesos. Sacando lo que se paga en premios (el 64 por ciento) y lo que se llevan los privados que los explotan (12,6 por ciento), el resto se reparte entre Lotería Nacional, la Ciudad, el Ministerio de Desarrollo Social de la Nación y entidades de bien público.

Por su parte, el diputado Diego Santilli, señaló que "hay un intríngulis legal que sigue impidiendo que la Ciudad tenga poder pleno de decisión sobre el juego". Al respecto, manifestó: "Es una locura que a 10 años del comienzo de la autonomía porteña todavía no podamos ser -valga la redundancia- realmente autónomos. Más allá de que estoy en contra de que haya juego en la Ciudad, se trata de millones de pesos que se negocian en Buenos Aires, pero, como siempre, los porteños recibimos mucho menos que el 25% que aportamos al PBI nacional".

Rebot se lamentó de que su propuesta no haya sido aprobada porque establece que "estos establecimientos deberán, dentro de los 15 días de publicada la ley, presentar ante la autoridad de aplicación que otorgó su habilitación el certificado expedido por el Instituto de Juegos de Apuesta de la Ciudad. El incumplimiento de esta exigencia iba a producir la caducidad automática de las habilitaciones". Igualmente, la norma podría sancionarse el jueves próximo, un día después de que venzan las concesiones de los bingos.

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