Un yo-yo loco y peligroso
"Debe cesar de inmediato la venta del polémico Yo-yo Loco", exigió el defensor del Pueblo adjunto de la Ciudad, Alejandro Nató, que desde la renuncia de Alicia Olivera está a cargo del organismo defensor en forma interina.
El "Yo-yo Loco" es un juguete de origen chino cuyo costo no supera los cinco pesos. Su nombre original es "Water Ball" y su mecanismo es diferente al de los yo-yo tradicionales. En este caso el juguete no se desenrolla sino que vuelve a la mano por acción de una tira elástica; y no se constituye de dos placas circulares unidas, sino de una bola plástica unida a la tira.
En otros países el producto fue acusado de contener dos peligrosas sustancias derivadas del petróleo - tolueno y xileno- que se tornan tóxicas al tomar contacto con la piel humana. Hace solamente diez días, las autoridades argentinas de la Dirección General de Lealtad Comercial argumentaron que en el país todavía no se registraron casos de intoxicaciones con el polémico "yo-yo" y aseguraron que el producto no presume mayores peligros.
Sin embargo, esta opinión contradice la de la Defensoría del Pueblo porteña. "No puede ser que se siga comercializando este yo-yo cuando la Subsecretaría de Defensa de la Competencia de la Nación decidió prohibir la venta de ese juguete a partir de detectar compuestos volátiles altamente tóxicos", señaló Nató.
Por ultimo, el ombudsman porteño declaró que el Gobierno de la Ciudad "debe ejercer de modo contundente el control sobre las ventas de este producto e impedir que el peligroso juguete pueda estar al alcance de cualquier chico de nuestra ciudad".