Radicales porteños a punto de entrar en ebullición
El radicalismo porteño está que arde y las situaciones allí cambian minuto a minuto. Hasta este jueves por la mañana el fracaso de las gestiones para que Enrique Olivera se calzara la camiseta de precandidato a jefe de Gobierno había dejado a los sectores que se oponen a la candidatura Cristian Caram con dos opciones: votar a Gabriela González Gass o intentar un acuerdo a cualquier precio con Aníbal Ibarra para evitar la confrontación interna -que quedaría reducida a las disputas barriales por las autoridades partidarias-.
"Cualquier precio" incluye la posibilidad de olvidarse de las pretensiones de que un candidato radical acompañe al titular Poder Ejecutivo porteño en la fórmula con la que éste intentará su reelección y conformarse con sólo integrar listas conjuntas de diputados nacionales y locales con el Frente Grande. El plan también incluye convencer a Caram para que se baje de la candidatura, algo que por el momento está lejos de suceder. Esta alternativa sería, a decir de fuentes ligadas al Ateneo del Centenario, la propuesta que sostienen tanto el líder de esta línea interna, Jesús Rodríguez, como el posdelarruista Rafael Pascual. A su vez, Enrique "Coti" Nosiglia habría dado carta libre a sus seguidores para que decidan qué camino tomar.
El escenario volvió a cambiar cerca de la noche, cuando tomó fuerza nuevamente, como "plan B", intentar la postulación de Olivera. Ésta opción había sido dada por muerta luego de que, debido a la alianza entre Ricardo López Murphy y Patricia Bullrich, fracasaran las intenciones del ex jefe de Gobierno de convertirse en el candidato que uniera tanto a los radicales que integran las filas del partido, como los que ahora están junto al ex ministro de Economía de Fernando de la Rúa y a los que se incorporaron al ARI de Elisa Carrió. Por otra parte, se sabe que la actual secretaria de Desarrollo Social está dispuesta a deponer su postulación para dejarle lugar a un candidato con un perfil más competitivo que ella y que aglutine a los oponentes del actual vicepresidente primero de la Legislatura.
Las elecciones internas la UCR Capital serán el 6 de abril y el 31 de marzo es el plazo final para el cierre de las listas. Por la falta de tiempo, tanto desde el comando de campaña de Caram como desde el de González Gass suponen que la contienda será entre ambos, más allá de las propuestas que se tejen y se destejen dentro del caótico partido.
Para complicar aún más el panorama, el 8 de abril vence el lapso para presentar en la Capital las posibles alianzas partidarias. En este contexto Caram continúa con su política de "apriete" a Aníbal Ibarra para que éste se defina si acepta ir con él como candidato a vicejefe en una fórmula conjunta, algo que el jefe de Gobierno ya descartó, entre otras cuestiones, porque teme que esta reedición de la Alianza espante al electorado porteño. Por ese motivo, en más de una oportunidad, le propuso al radicalismo, como alternativa, integrar algunos espacios en las listas de legisladores locales y nacionales y otorgarles un par de secretarías en caso de lograr su reelección. Si bien esta opción ahora empieza a ser tomada en cuenta en el interior del centenario partido, Caram se resiste a aceptarla.
"Ibarra quiere ir con la Alianza pero que no se note", confiaron a NOTICIAS URBANAS, fuentes inobjetables del precandidato radical. Recuerdan con rabia el triunfo obtenido por la Alianza en la Capital durante las últimas elecciones a diputados y senadores nacionales y señalan que Vilma Ibarra, que en esa oportunidad acompañó en la boleta a Rodolfo Terragno, "ingresó gratis" en el Senado, ya que sostienen que el electorado porteño habría votado igualmente al radical aunque éste no hubiera estado acompañado por la hermana del jefe de Gobierno. "A Ibarra, cuando le convino usó a la Alianza, pero ahora parece que los radicales tenemos lepra", se quejan los caramistas.
A pesar de los lamentos, las encuestas indican que a Ibarra se le está haciendo cada vez más difícil remontar los números, que lo muestran muy por debajo de Mauricio Macri y, por ese motivo, desde el caramismo aseguran que a su jefe le importa cada vez menos pelear para obtener el puesto de "pianista en el Titanic". Su búsqueda de un fuerte posicionamiento político que ya incluyó, entre otras cosas, una pelea pública con Raúl Alfonsín -de la cual, inexplicablemente, el ex presidente aceptó tomar parte- estaría vinculada más con la intención de afianzar su poder en el interior del distrito con vistas a la elección de autoridades partidarias.