Publicado: 04/05/2003 UTC General Por: Redacción NU

Las graves consecuencias de la prostitución porteña

Un estudio sobre las trabajadoras sexuales de la Ciudad relata los graves efectos físicos y psíquicos que sufren por su actividad. Cuestiona que la prostitución sea "un acto voluntario, deliberado y deseado" y, por el contrario, la vincula con el deterioro económico de la sociedad argentina. Destaca también la actividad de la Asociación de Mujeres Meretrices de la Argentina (AMMAR) a favor de las trabajadoras sexuales y la necesidad de que el Estado se involucre en la problemática a través de políticas sociales y de capacitación laboral
Las graves consecuencias de la prostitución porteña
Redacción NU
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El Instituto de la Ciudad (ICI), que dirige el auditor general Daniel Rodríguez Paz, dio a conocer un informe sobre la prostitución en la Ciudad de Buenos Aires, donde se analizan las graves consecuencias físicas y psíquicas que padecen las mujeres que la ejercitan.

El estudio permite cuestionar la concepción de la prostitución como "un acto voluntario, deliberado y deseado". Por el contrario, demuestra que este fenómeno está vinculado al deterioro económico de la sociedad argentina y que el Estado no ha diseñado políticas que atiendan esta problemática sin criminalizar la pobreza. Según el informe, muchas de las nuevas trabajadoras sexuales son desempleadas del servicio doméstico que no pudieron encuadrarse en las políticas asistenciales del Estado. Y en contra de la falta de programas oficiales de amparo y reconversión hacia otras actividades se propone apostar a la capacitación y a la concientización tanto entre las trabajadoras sexuales como en los ámbitos políticos.

El trabajo sostiene que la venta del cuerpo se encuentra fuertemente marcada por la precariedad social, el bajo nivel educativo, el abuso en la infancia, la violencia de los clientes, la presión de los proxenetas y la persecución de las fuerzas de seguridad. Todas estas situaciones repercuten sobre la salud física y psíquica de las trabajadoras sexuales.

Desde el punto de vista psicológico, el análisis muestra que estas mujeres padecen una fuerte escisión entre lo corporal y lo psíquico, motivo por el cual suelen delimitar una zona de su cuerpo como inviolable para proteger su integridad mental. La presencia del cliente supone la pérdida de control sobre el propio cuerpo de quien se somete a la arbitrariedad de un otro que no pocas veces amenaza su integridad física y moral. Muchas apelan a las drogas como paliativo del dolor que les causa la mercantilización del cuerpo.

Según el estudio, la visión negativa que las trabajadoras sexuales tienen de la figura masculina coexiste con la ilusión de que un hombre las libere de esa vida. Paralelamente a los conflictos con los hombres, se suma la dificultad de compatibilizar su trabajo con el rol maternal. Además, la represión defensiva de las situaciones críticas vividas dificulta la elaboración de las mismas, generando sentimientos de vacío e insensibilidad.

También se destaca que, en los últimos años, las prostitutas vienen realizando experiencias comunitarias de apoyo solidario que las animan a superar los sentimientos de desamparo social. Un ejemplo de ello son las mujeres de la Asociación de Mujeres Meretrices de la Argentina (AMMAR). Éstas crearon esta organización en 1995 pensándola como "el puente entre las trabajadoras sexuales y la sociedad" para debatir una realidad que es negada socialmente. Las tareas que allí se realizan incluyen actividades asistenciales, intercambio con profesionales de hospitales públicos, reuniones con la Comisión de la Mujer de la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires, talleres de salud reproductiva y talleres integrados con vecinas.

El informe fue realizado por las licenciadas en Trabajo Social Mercedes Gámez y Graciela Maestri y divulgado en el tercer número de "Cuadernos de la Ciudad", una publicación que trimestralmente edita el ICI.

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