Nació el Grupo Buenos Aires
A principios de semana en el Club Español, una de las tantas convocatorias actuales reunió entre invitados y disertantes a un arco -a priori- bastante difícil de entender. Pero todo tiene su lógica.
Miguel Pesce es un economista radical que supo estar en la estructura de Hacienda de la Ciudad, primero con Fernando de la Rúa siendo subsecretario y luego jugó de primero con Enrique Olivera y Aníbal Ibarra. Hoy, de la mano de su amigo Alberto Fernández, ocupó consecutivamente en el gobierno de Kirchner, la titularidad de la Sindicatura, el ministerio de Economía de la intervención santiagueña, para recalar junto con Redrado en la vicepresidencia primera del Banco Central. Su presencia siempre es muy respetada.
Sólo de esa manera se entiende que ante un auditorio de mayoría de boinas blancas, el secretario de Descentralización, Héctor Capaccioli, esmerara su verba para terminar muy aplaudido como si el antiperonismo porteño nunca hubiera existido. Pablo Caullier, un polifucional liberal, funcional al albertismo, también tuvo la oportunidad de hacer uso del micrófono y terminar bien parado.
Hasta ahí era amplio, pero faltaba más: uno de los hacedores de Mauricio Macri en la política, un hombre muy respetado por sus dotes de armador, el peronista santafesino Rubén "el Gringo" Carignano, deslumbró a la audiencia, contando la experiencia acumulada en mil batallas y su pronóstico a mediano plazo.
Pero si la convocatoria se estiró hasta ahí, el que no podía faltar era Julio Crespo Campos y no faltó, en una muestra más que los brazos del albertismo -diría León Gieco- van de Ushuaia a La Quiaca.
Un radical que de los que organizó esta movida le está preparando una cena a Miguel Pesce con correligionarios. Empieza otra etapa, la que transitarán todos ellos juntos como Grupo Buenos Aires y quizás éste peso pesado del radicalismo porteño recale en un tiempo no muy lejano en la jefatura de Gabinete, pero en la otra.