Publicado: 08/05/2010 UTC General Por: Redacción NU

La tele y la escuela se dan la mano

Una novedad que alegra la pantalla de la televisión estatal. Un dibujo animado que intenta hacer dos cosas a la vez: enseñar historia y entretener.
La tele y la escuela se dan la mano
Redacción NU
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Una de las más preciosas novedades dentro de la jugosa oferta de programas del canal Encuentro para el Bicentenario es el primer dibujo animado con contenido histórico hecho en la Argentina: La asombrosa excursión de Zamba en el Cabildo. Un bellísimo producto capaz de reunir una historia lo más verídica posible, hecha con ese humor que bien podría catalogarse bajo el epíteto de ?para grandes y chicos?, y que permite apropiarse de la historia perdiéndole el respeto reverencial, sin faltárselo.

"SÓLO UNA COSA ES SEGURA Y ES QUE AQUÍ ALGO VA A PASAR"

?Sólo una cosa es segura?? repite la frase de uno de los ?candombitos? más lindos que ayuda a hilar uno de los capítulos de Zamba. La historia de la animación es sencilla: se trata de un niño, José Zamba, alumno de una escuela primaria de una ciudad de Formosa que va de excursión al Cabildo de Buenos Aires. Mientras ocurre la aburrida visita guiada, viaja en el tiempo a través de un sillón secreto que descubre al entrar a uno de los salones prohibidos.

Así Zamba se encuentra en el año 1810? y en Europa, donde se cruza con el ?padre de la Patria?, José de San Martín, quien lo ayuda a escapar de las garras del furioso Napoleón Bonaparte y a regresar al Virreinato del Río de la Plata. En su retorno lleva un secreto que a España no le interesa que se difunda: el rey Fernando VII cayó en manos de los franceses. En el Virreinato, el niño Zamba conoce a Niña, una negrita hija de esclavos con quien pretenderá entrar al Cabildo para hallar nuevamente el ?sillón secreto? que lo devuelva a su tiempo. Pero todo se desata.

SIN ANTECEDENTES

El director del ciclo, Sebastián Mignogna, define a Zamba como la posibilidad de llevarle la historia a los pibes del primer ciclo, partiendo de que en las escuelas no hay mucho material para los más chicos. Y esta serie de dibujos quizás sirve para que los chicos naturalicen la historia. ?Estoy seguro de que pueden convivir con la historia de una manera más natural y no tienen que esperar para crecer y entender cómo es. Ésa es la ventaja de Zamba: un material muy empático con la imaginería de los chicos, en código con las convenciones de los dibujos infantiles, que traspapela muy disimuladamente la historia con una buena trama de acción que tiene toda la convención de un dibujo animado.?

Otra ventaja del ciclo es que arremete, según Sebastián, contra algunas imágenes establecidas de la historia. Por ejemplo: ?Zamba en un momento le habla a Belgrano de la Argentina. Pero Belgrano todavía no sabe de la Argentina. No está en los revolucionarios de Mayo la idea de nación, y uno parte siempre de ese equívoco, pensar que hay una Argentina constituida en esa época. Zamba ayuda a rebatir un poco esas imágenes establecidas?. Zamba apunta a la franja de pibes de siete a once años. ?Ése es el target duro?, según Mignogna.

El director remarca que ?no hay antecedentes en la televisión argentina de dibujos animados hechos y tratados para chicos, tratando de borrar los rastros de cualquier mirada adulta?. La idea es que los dibujos resuelven la historia dentro de la lógica de un dibujo animado para chicos. No está la prepotencia de la mirada de los adultos.

La caracterización de los personajes partió de una reseña histórica que hizo Gabriel Di Meglio. Después un dibujante, Nicolás Dardano, hizo los primeros bocetos, y luego se adoptó una técnica, que es la de 2D, que fue la que podían usar en el tiempo disponible, que era poco. Fernando Salem, el realizador, trabajó obsesivamente sobre el guión para amalgamarlo a la cuestión histórica según un principio definido en sus propias palabras: ?Que la trama fuera lo suficientemente atractiva y que fuera solidaria con el relato histórico?. Es decir: la trama es tan importante como el relato histórico. Es destacable la música del ciclo, que hizo Beto Caletti.

MORENO, UN DURO; CASTELLI, UN WINNER

El ciclo consta de cuatro capítulos en los que se va desarrollando la historia, y el módulo didáctico en cada capítulo incluye una apertura, el desarrollo del capítulo y un repaso. En el segundo se ve la apertura, un repaso del anterior, la historia y un repaso final. Y así.

La supervisión histórica, y parte del guión, cayó en manos del historiador Gabriel Di Meglio, quien trató los contenidos de manera que permitieran ?mientras la historia fluye? ir destrabando preconceptos, prejuicios, malentendidos. ?Claro que ?nos aclara? no hay mucho tiempo. Muchas veces los guionistas que buscan encontrar las claves dramáticas tienen que modificar el discurso histórico. Y pensando en un público infantil, me daba miedo que se transformara. Esta vez laburé con Fernando Salem y con Ximena Espeche. La premisa fue cómo hacer para que se pudiera contar cómo fue la Revolución de Mayo sin que la ficción pasara por un lado y la Revolución por otro. Cómo evitar dibujar un libro de historia. Tratar de que en la aventura los protagonistas se vieran involucrados en la Revolución de Mayo y por lo tanto vos vieras la Revolución a través de esta historia. Y bueno, es un recorte, hay temas que quedan afuera. Y a mí me parece que funcionó eso: es una ficción que cuenta datos históricos.?

Hay una escena en el segundo capítulo que se desarrolla en la jabonería de Vieytes, donde están todos los ?conspiradores?? conspirando. Allí, ?lo que hay es una caracterización de los próceres donde se les buscó, a cada uno, un lado bien estereotipado, ahí sí corriéndose un poco de la estricta situación histórica, enfatizando por ejemplo en Juan José Paso (que se supone que era un tipo que daba discursos largos y que era un leguleyo) como un tipo aburrido, aunque no sabemos si era aburrido o no. A Castelli, que era un gran orador, lo ponemos medio winner. A Moreno, bien tipo militante de izquierda de facultad, un militante de izquierda duro, alguien reconcentrado y casi mala onda, pero mala onda porque es un revolucionario, no es un simpático?, aclara Gabriel. ¿Y Saavedra, el que esperaba que las brevas madurasen? ?Medio dubitativo, aunque termina jugando un papel fundamental.? La idea es que en pocos segundos se le saque una característica a cada personaje, ?que no son todos marmóreos?, lo que permite una intimidad que derriba mitos y que los chicos se apropian. ?Belgrano es el más simpático, el amigo de los chicos, es el abogado.? En ese caso, no se hacen cargo ni ahí del mito gay, de ese mito instalado que ?según Di Meglio? incluso ?no era así?. Hay sospechas más históricamente fundadas sobre Vieytes. Y José de San Martín es el héroe, con pecho inflado. Un hombre bueno que puede con todos. ?Rodríguez Peña es un cheto, porque es un tipo de guita, pertenecía a la elite de Buenos Aires, con pinta de estanciero. Y Larrea, como medio sacado, medio infantil.?

Así se van completando uno a uno y van bajando por la estela de la animación y de las canciones, los próceres de un cielo pavote al que los subió la historia. Y cuando un pibe de Clorinda, de Moreno o de Flores diga ?che, ojo que Belgrano era copado?, este Bicentenario ?inflado y vacío, lleno de pompas? habrá valido la pena. Esta vez la educación y la tele se dan la mano. Educar y divertirse, ¡casi lo mismo!

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