Ibarra: "No va más esto de la piolada porteña"
El Gobierno de la Ciudad quiere reforzar los controles sobre quienes incumplen las normas porteñas, porque quiere evitar que se sientan "unos tontos" los que cumplen. Así lo explicó el jefe de Gobierno porteño, Aníbal Ibarra, en el programa "Quinta Edición", que se emite por Radio Rivadavia.
"A nadie le gusta pagar una multa pero el Estado no puede tratar de la misma manera al que respeta la luz roja y frena que a aquel que la transgrede y la pasa. Así que, la verdad, es que yo no le aconsejo pasar en rojo, porque por más que no haya un accidente después lo va a pagar caro", dijo Ibarra en tono amenazante.
"Estamos demorando -agregó- a todos los que vemos con alguna irregularidad en las patentes porque no va más esto de la piolada porteña, o argentina, de hecha la ley, hecha la trampa para tratar de zafar. No es bueno eso, porque si no, el que las respeta y se banca los resultados se queda como un tonto y dice 'yo soy un estúpido'. Entonces no queremos que nadie se sienta un tonto en la Ciudad".
Por otra parte, el jefe de Gobierno se refirió a la polémica por la implementación de la Ley Seca y su derivaciones en la justicia. "Salió en discusión un fallo que estaba condicionado a que se presentara la habilitación original, cosa que el quiosquero no hizo, con lo cual esa resolución está vigente. Es uno solo y además, en el caso de que quede firme, va a ser apelado por nosotros", informó.
"O sea -continuó-, que la política que definimos de reducir las bocas de expendio de alcohol en la Ciudad de Buenos Aires se va a mantener. Hoy mismo estamos con los controles en la calle y en los quioscos, secuestrando la mercadería o las bebidas alcohólicas que están en exhibición para la venta".
Ibarra además remarcó: "Todos estos años estuvo prohibido durante las 24 horas venderle a los menores y a la gran mayoría de los quioscos y de los maxiquioscos le importó muy poco esta normativa. Les vendieron a toda hora y en cualquier momento a los menores, con lo cual llegamos a este nivel".
"De alguna manera queremos generar un cambio cultural junto con responsabilidad empresarial en la Ciudad de Buenos Aires, en donde no esté prohibido el alcohol sino que haya una posibilidad de acceso responsable pero que no sea un 'viva la pepa' en donde cada 50 metros se consigue alcohol las 24 horas, generándose situaciones conflictivas de violencia y en perjuicio de salud pública", concluyó el mandatario reelecto.