Caram lo quiere a Artaza, pero Maglioco lo prefiere a Piñón Fijo
"Yo tengo mi corazoncito puesto en la Unión Cívica Radical, que es donde toda mi familia estuvo siempre", expresó -con una gran sonrisa partiéndole el rostro- el cómico Nito Artaza, líder de los ahorristas estafados. Aseguró además que donde haya un radical honesto "que los hay" -dijo, anticipándose a algunas sonrisas cargadas de suspicacia- le va a dar su apoyo. Finalmente, destacó su adhesión al candidato a jefe de Gobierno porteño por el radicalismo, Cristian Caram, pero reiteró que no lo acompañará como candidato a ningún puesto electivo.
La sorpresa de muchos radicales porteños fue mayúscula, ya que sólo unos pocos conocían acabadamente la relación entre ambos referentes, que había sido mantenida en el más riguroso de los secretos. La Corriente Progresista de la Juventud Radical, que responde a la anticaramista Gabriela González Gass, por de pronto, en una declaración pública advirtió que "Caram no puede hablar ni hacer negociaciones en nombre de todo el radicalismo de la Capital".
"Artaza representa la antítesis del pensamiento progresista socialdemócrata de los radicales", acusaron, a la vez que denunciaban que el controvertido vicepresidente primero de la Legislatura porteña intenta competir con los votantes derechistas de Mauricio Macri, más que con el electorado centroizquierdista de Aníbal Ibarra.
Por su parte, Daniel Maglioco, presidente del radicalismo del barrio de Balvanera, se sumó los críticos, manifestando que "algunos dirigentes radicales pretenden, con un estilo propio de la cultura menemista, tentar a personalidades de la farándula para que conformen la fórmula de la UCR para la próxima elección de la Ciudad de Buenos Aires".
Finalmente, escaldado por una realidad que lo excede, Maglioco propuso que "si esto último es lo único que los motiva, quizás deberían tentar a Piñón Fijo, por ser el mejor y más reconocido payaso de este momento, con todo el respeto que el mismo merece".
De todos modos, el caramismo asegura que la de Nito Artaza no será la única sorpresa que les tiene reservada el joven candidato -tiene sólo 34 años- a sus correligionarios. Una de ellas podría ser el retorno de un antiguo afiliado -que en tiempos pretéritos emigró hacia otros horizontes- a la casa que lo vio nacer a la política, aunque las fuentes insisten en negarse a precisar su nombre.