Intervendrán la Mutual "Flor de Ceibo" de Villar
La justicia porteña dictó la protección de los habitantes del barrio San Blas, ex toma de la Villa 21-24 de Barracas, ordenando al Gobierno porteño que otorgue servicios básicos. En caso de no cumplir el juez, Andrés Gallardo, multará al jefe de Gobierno, Jorge Telerman, y al titular del Instituto de la Vivienda de la Ciudad (IVC), Claudio Freidin. Asimismo el magistrado pidió la intervención de la organización encargada de canalizar la ayuda social, la mutual "Flor de Ceibo", y que se constituya una Junta Vecinal.
Por su parte, el juez federal, Rodolfo Canicoba Corral, se había involucrado con la villa 21-24 en el mes de julio notificando del desalojo a varias familias ocupantes de la manzana 57, a partir de la denuncia radicada por la mutual "Flor de Ceibo", a cargo de Guillermo Villar que representa a los villeros, y la Subsecretaría de Tierras para el Hábitat Social, que estaba a cargo del dirigente social Luis D'Elía.
El magistrado porteño, que intervino a otros dirigentes villeros como le sucedió a Marcelo Chancalay, de la Villa 20, y Mónica Ruejas, de los Piletones, en su sentencia de este martes 4 solicitó a Canicoba Corral y al Gobierno porteño que se abstengan de la expulsión de las familias.
Eso no es todo en la sentencia judicial del juez Gallardo. El Gobierno capitalino, a través del IVC, debe notificar la totalidad de los fondos que fueron girados a la mutual "Flor de Ceibo", la cual entrega la asistencia alimentaría y los materiales para viviendas, como el legajo de la mutual y quienes son los miembros que forman su dirección ejecutiva. Por su parte el Ministerio de Derechos Humanos y Sociales, a cargo de Omar Abboud, debe confeccionar un padrón electoral seguramente para una futura elección territorial.
NU se comunicó con Guillermo Villar. Éste se vio sorprendido por la intervención "no estoy enterado de nada" y minimizó la medida judicial "ya que nosotros no manejamos alimentos desde que existe el Vale Ciudad y con los materiales avisamos a las familias simplemente para que estén en sus casas y a los funcionarios los orientamos en el barrio. No somos intermediarios, decir esto es una irresponsabilidad total ya que no conocen nuestro trabajo. Con EDESUR por ejemplo los acompañamos por cuestión de seguridad y la ambulancia no sé porque entra con patrulleros".
El dirigente villero a cargo de la mutual "Flor de Ceibo" desde la década del '90 es uno de los líderes de la Coordinadora de Villas, cuyos miembros integran la Federación de Villas (FEDEVI) y siempre mantuvo una estrecha relación política con el destituido jefe de Gobierno, Aníbal Ibarra. La relación del poder con diversos dirigentes villeros, entre ellos Villar, se afianzó cuando estos pasaron a trabajar en el programa Radicación, Integración y Transformación de Villas y Núcleos Habitacionales Transitorios, que tiene sus oficinas en el mismo lugar donde funciona la Coordinadora de Villas sitió donde fue encontrado Juan Cymes, dirigente villero de la década del '70, que al poco tiempo falleció por el ataque recibido.
"Los que no cumplieron con las viviendas son los gobiernos de Nación y la Ciudad, mientras que nosotros de hecho trabajamos todo los días y a pulmón. Estamos pagando por poner la cara", manifestó Villar que cargó su enojo sobre la Defensoría del Pueblo y los miembros de la justicia porteña impulsores de la intervención. "Vos me hablás que la Defensoría hizo un informe de nuestra situación y acá no existe, como sucede en cualquier villa no existe la Defensoría. El juez aparece para salir en los diarios y la pobreza no la resuelven en absoluto. Escuchá a un grupo de estudiantes que son turistas revolucionarios, no se quienes son, que van los sábados y domingos a lavar sus pecados. Avalaron la usurpación de tierras que estaban destinadas para viviendas. Hubo un llamado a licitación por 600 viviendas y se paralizaron por la ocupación y 100 viviendas preadjudicadas. No son gente necesitada, son gente de la villa que vende lotes para hacer dinero. El Polideportivo que hicimos con la Corporación del Sur lo rompieron todo y nosotros recuperamos algunas cosas, y ahora esta inhabitable", concluyó el dirigente villero que movilizó recientemente a las puertas de la Jefatura porteña por la falta de asistencia social.
El grupo de estudiantes -a los que se refería Villar- que asesoran jurídicamente a los habitantes del barrio San Blas, ubicado en diagonal a un Centro de Salud entre las calles Santo Domingo, Zavaleta, Iguazú, y el Riachuelo, también fueron consultados. Agustín, uno de los abogados de la agrupación 14 Bis de la facultad de Derecho, expresó que hace responsable de su seguridad y la de sus compañeros a "Villar, quienes en reiteradas oportunidades nos amenazó. A él no le preocupa esencialmente que nosotros estemos sino que los vecinos vayan perdiéndole miedo. La gente ocupó un basural inhabitable, lleno de ratas y ahora lo urbaniza. Así, como puede, con sus ahorros hace la casa. Hasta llegaron a bautizar las calles y ponerle carteles".
La villa 21-24 en Barracas existe desde hace 60 años y actualmente vivirían 30 mil personas. A lo largo de los años y distintos gobiernos, nacional y porteños, firmaron convenios, primero de venta de los terrenos y para ceder otros, para que la mutual "Flor de Ceibo" y el Gobierno de la Ciudad, pueda urbanizar la villa en terrenos que pertenecieron al ferrocarril. El tiempo pasó y las situación indignante "se agravó", según figura en la causa iniciada por la vecina Marta Quispe y que impulsa la asesoría tutelar de menores e incapaces N° 1, a cargo de Gustavo Moreno.
Un dato que respalda la situación de marginalidad es que "en 15 años el Instituto de la Vivienda de la Ciudad (IVC) sólo construyó 94 viviendas" en un barrio ubicado entre las calle Iguazú, avenida Amancio Alcorta y ex ferrocarril General Belgrano Norte, que tiene capacidad para llenar un estadio fútbol.
Los riesgos para los funcionarios judiciales porteños, el juez Gallardo y el asesor tutelar Moreno, es que el juez federal Canicoba Corral los denuncie ante el Consejo de la Magistratura por creer que se interponen en su tarea. Pero falta mucha tela por cortar.