Publicado: 10/06/2008 UTC General Por: Redacción NU

Homenaje a Oscar Alemán

El viernes 13 próximo, desde las 17, se realizará un homenaje y la colocación de una placa recordatoria al músico argentino de jazz, Oscar Alemán. El encuentro se realizará en el lugar donde vivió y dio clases el compositor, Maipú 359. El proyecto fue iniciativa del diputado Guillermo Smith.
Homenaje a Oscar Alemán
Redacción NU
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El viernes 13 de junio, desde las 17, se realizará un homenaje y la colocación de una placa en recordatoria, en el edificio donde vivió, dio clases y compuso gran parte de sus obras, el músico de jazz argentino, Oscar Alemán, situado en Maipú 359.

El homenaje, que fue iniciativa -y contará con su presencia- del legislador porteño de la CC, Guillermo Smith, contará con la presencia de distintas figuras del ámbito de la música, y con la participación de Jorgelina Alemán, artista del Jazz, quien brindará un show para homenajear a su abuelo. La acompañarán músicos del género, entre ellos, Ricardo Péllican, Enrique Varela, Carlos "Negro" García López, Chachi Zaragoza, Juan Martínez, Cao Bornes, Daniel Cossarini, Willie Bozas, Julián García, Adrían Lucio, Andrés Péllican, entre otros.

LA VIDA DE OSCAR ALEMAN

Oscar Alemán nació en Chaco, hijo de un músico uruguayo y una India Toba. A los 6 años de edad se sumó al grupo que tenían sus padres y en el que interpretaban danzas nativas. Tras la muerte de sus padres y obrar en varios oficios, se dedica a la música y en especial a su gran pasión: el jazz.

Viaja a Buenos Aires en 1925 y conoce a diferentes figuras como Agustín Magaldi, Enrique Santos Discépolo y Carlos Gardel, con los que también actúa. En 1929 viaja a Europa con otros músicos, tras lo cual se radicaría en Madrid y se vincularía a músicos como Django Reinhardt o Louis Armstrong.

En 1940 vuelve a Argentina, amenazado por la invasión alemana, y actúa en diferentes lugares, mostrando una madurez que adquiriría en su paso por el viejo continente.

Ya en la década del 50, funda un colegio de música dedicado plenamente a los jóvenes. Entusiasmado por el proyecto, Alemán no volvería a subir a un escenario hasta 1971, cuando con un quinteto de tres violines, contrabajo y batería volviera a grabar un disco en 1979, un año antes de su fallecimiento.

En esta última etapa, Alemán se dedicó a desplegar en cada escenario al que subía su virtud como guitarrista, combinando el swing con el jazz, de una manera que quedaría plasmada en la memoria de los nostálgicos.

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