Kirchner echó a los policías que le pegaron a la abuela de Demonty
"Sospecho que hay una venganza policial", dijo Juana Serdá, abuela de Ezequiel Demonty, respecto de los golpes y destrozos que sufrió su familia, en la noche del miércoles, a manos de policías que entraron con cascos tipo tortuga en su casa de Ciudad Oculta con una orden de allanamiento de un juez de La Plata, que investiga el presunto secuestro de un concejal. Inmediatamente de conocida la noticia, el presidente Néstor Kirchner echó a los uniformados que participaron en el allanamiento.
El ministro del Interior, Aníbal Fernández, visitó la casa, este jueves al mediodía, y dijo: "Alguien que comete un delito será juzgado como corresponde". El hecho se da a tres días de la condena de entre tres años y cadena perpetua a los nueve policías involucrados en la muerte del joven ahogado en el Riachuelo.
"Entraron, agarraron a mi hijo, le pegaron, lo sacaron, le siguieron pegando; le pegaron a un niño de 14 años y tiraron a dos nenas en el piso", relató la anciana de 72 años. "Cuando salgo a defender a mi hijo, para que no le peguen más, me insultaron y me dieron golpes, me pegaron un cachetazo y me saltaron los dientes postizos", agregó la abuela de Demonty.
"Después yo siento el comentario, casi en la esquina de mi casa, en el pasillo, '¿che, vos sabes adónde fuimos?', y le dice el otro '¿adónde?', 'a la casa de la abuela de Ezequiel'", manifestó Serdá. El operativo había sido ordenado por el juez federal de La Plata, Arnaldo Corazza, quien dijo no saber que se trataba de la casa de la familia del joven asesinado.
Ezequiel Demonty fue obligado a tirarse al Riachuelo, en la madrugada del 14 de septiembre, por un grupo de policías que lideraba el oficial Gastón Somohano. Su cuerpo sin vida apareció a los dos días, luego de morir ahogado, a causa de los golpes que había recibido de los uniformados. Por el hecho fueron condenados nueve policías.