Ex carpintero del Colón dice que los pisos no son aptos
Mario Sevilla Serrano, con 40 años de oficio de carpintero, ebanista y paralelamente 28 años de utilero en el Teatro Colón (donde fuera destituido) confeccionó un duro informe sobre la condición de los pisos del Primer Coliseo en el que reconoce que la madera utilizada por la empresa Patagonia Flooring es correcta pero la forma en que se dispuso en la obra, no.
En Noticias Urbanas reproducimos textualmente lo explicado por el profesional a través del Partido para la Cultura y Desarrollo Social.
"El piso antiguo del Teatro Colón estaba confeccionado en madera de peteriby (madera semidura originaria de Paraguay y que también proliferara en el norte de nuestro país), siendo la primera la más apta para dicho menester. La que actualmente lo reemplaza también lo es, pero con amplias diferencias sustanciales a mi vasto entender:
- Si bien las tablas que lo componen son de 1 ½? X 6?, como las del anterior, en su forma de distribuir el macho y la hembra en su ensamble no se condicen con la necesidad, dado que su espesor se debe dividir en tres secciones iguales y en el peor de los casos la sección superior superará a las restantes en 1 a 1 1/2″ mm, debido a lo que debería absorber el pulido general del piso. El actual no cumple con esos requisitos puesto que la sección inferior es mucho más delgada que el resto, haciéndolo más débil.
- En la mayoría de las tablas, abunda el ?sámago? (parte blanca, blanda e inconsistente que forma parte de un árbol, en su proximidad con la corteza) y que los profesionales que utilizamos dicha madera, descartamos.
- A toda madera que se le haga un corte de ?testa? (trasversal), nos deja conocer la edad, sobre todo si es de coníferas (pinos) el árbol genera anillos anuales en su circunferencia de diferentes tonalidades. Siendo los de la temporada invernal más oscuros y más claros los de la temporada estival y que oscila entre los 8 y 10 mm cada uno y que a la vez hace que esos anillos sean duros y otros blandos. Por lo tanto, para realizar una tabla de unos 15 cm de ancho necesitamos un tronco de por lo menos 20 años de edad, cosa que hoy es irrealizable debido a la mala política de reforestación, que no ampara que para talar un árbol hay que sembrar por lo menos 50 retoños. De ello se desprende que el actual piso está confeccionado con árboles demasiado jóvenes, los cuales no son aptos para tal necesidad, dado que deberían ser árboles de más de 50 años, lo cual transforma a todo esto en un engaño, porque sería antieconómico.
- Por otra parte el árbol al ser demasiado joven y en un clima no apto, genera una madera de inferior calidad en cuanto a la ?pasta? (lo cual es ni más ni menos que la consistencia de la madera), la cual deber ser apretada, sin poros ni acorchamientos.
- En cuanto a la flexibilidad que debiera tener el piso para la danza clásica, dependerá de la continuidad con que están puestos los tirantes de soporte que sostienen las tablas machihembradas. O sea, a mayor distancia, mayor flexibilidad y viceversa. Las tablas colocadas han sido fijadas a los tirantes con tornillos del tipo ?Fix? de cabeza fresada Philips y tan solo uno por extremo, cuando deberían habérsele colocado al menos dos por extremo, para que no cucharee tuerza o alabee la tabla y haber frezado por lo menos 6 y 8 mm para que la cabeza del tornillo se pierda y pueda ser tapado con tarugos de madera y encolados, para luego proceder al pulido y que no se salgan.
- Las terminaciones son de modo total impresentables por carecer de ajuste, estar desnivelado y a la vez carentes de ensambles en la zona de los montacargas, en dónde sólo fue arrimado y pegado.
- A todo lo expuesto, añado que se pretendió plastificar, una vez pulido, con poliuretano, terminando en un encerado; ambos sistemas inconvenientes para el piso de un escenario, sí aptos para el piso de un dúplex, el cual no es el caso. El piso de un escenario para la danza debe tener adherencia y no ser resbaloso
Quien lo quiera entender que así lo haga, esta es la realidad de un profesional al cual las autoridades del Teatro Colón tratan de relegar, empañar, hostigar y perseguir", cierra el escrito.