De Vido y Mariotto retoman la ofensiva contra Scioli y Macri
El Gobierno Nacional dejó en claro hoy que no habrá tregua alguna con la administración bonaerense de Daniel Scioli. Y que tampoco le dará respiro a la gestión de Mauricio Macri. Ambos referentes políticos -antagonistas preferidos de los kirchneristas de paladar negro- cayeron hoy bajo las inclemencias y las críticas del ultrakirchnerismo.
Cuando algunos se ilusionaban con que el préstamo (por el que cobró un interés de casi el 17% anual) para pagar aguinaldos era el final de las hostilidades kirchneristas, el ministro de Planificación, Julio De Vido, y el vicegobernador Gabriel Mariotto dejaron en claro que la presión no va a aflojar.
El ministro K vetó esta mañana el aumento de casi el 30 por ciento que había dispuesto la gestión sciolista para las tarifas eléctricas. Le advirtió mediante un comunicado oficial difundido a todos los medios que le sacaría el subsidio si llegaba a modificar los valores vigentes. De Vido lo mandó a Scioli a verse en el espejo de Macri, quien debe lidiar con un virtual y peligroso "apagón" en plazas y dependencias públicas.
Los cortes de luz, que agravan una ya insoportable sensación de inseguridad de los vecinos porteños, fueron aplicados por Edenor y Edesur por deudas mucho menos onerosas y con moras infinitamente menores que las que tienen ambas prestadoras con la administración central. Casualmente, el Gobierno Nacional controla a fuerza de una planificada asfixia financiera.
Aunque es grave, el apagón progresivo se suma a una larga lista de refriegas que el ultrakirchnerismo tiene con el macrismo. La seguridad, el traspaso del subte, los hospitales, son parte de la guerra que la Casa Rosada libra con el enemigo político en el que convirtió a Mauricio Macri.
En el caso de la Provincia de Buenos Aires, Mariotto volvió a levantar el perfil: si bien aclaró que mantiene una "buena relación" con el Gobernador, retomó su tono crítico, tanto en el ámbito del juego -la única caja que tuvo Scioli disponible para superar la crisis de los aguinaldos- como en materia de seguridad.
El Vicegobernador se mostró con el intendente de San Martín, Gabriel Katopodis, quien empezó a dejar el padrinazgo de Sergio Massa (Tigre). Desde allí disparó con munición gruesa. Fue una de cal y muchas de arena. Censuró la extensión de la licencia de los bingos y dio aire a las críticas del jefe comunal para que se haga "más" por la seguridad en el conurbano, zona caliente del delito.