Publicado: 05/06/2011 UTC General Por: Redacción NU

“Toda mi vida quise ser actriz”

Mujer de tomar el rumbo en sus manos, después de la fama con Montaña rusa largó todo y se fue a estudiar a Londres. Cuando volvió, entró al Teatro San Martín. Y no paró. Con la obra Inventarios, reafirma su deseo de la búsqueda de nuevos horizontes interpretativos.
“Toda mi vida quise ser actriz”
Redacción NU
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Inventarios es un proyecto que me acercaron María Laura Santos y Agustina Lecouna, que estaban ensayando juntas con el director Gonzalo Martínez, quien les ofreció hacer esa obra, y como faltaba una actriz y ellas son amigas mías, me llamaron. Cuando leí el libro sentí que era un desafío muy interesante porque en el texto no hay ningún tipo de indicación del autor para nada. No hay puntos ni comas ni signos de ningún tipo. Entonces depende mucho de la interpretación que quiera darle el actor o el director. Es como si el autor no te dijera nada de cómo y por qué dice lo que dice el personaje. Lo tenés que inventar vos sola, y eso me parece muy interesante, además de la historia en sí, de ironizar sobre la televisión y la exposición mediática así como sobre las revistas donde se exponen cosas muy privadas, muy íntimas.

Se trabajó mucho el tema de la palabra para la obra. Es un bombardeo constante que, sin embargo, no termina siendo vacío porque la palabra está llena de humanidad. La idea es que no importa que vos no retengas todo lo que te están contando sino que te lleguen sensaciones. Lo importante es que te pueda conmover, que te vayas con una impresión de que estas mujeres están vivas y te transmiten cosas más allá de en qué momento pasó tal o cual cosa. Siempre queda algo en alguno de los monólogos, en tal momento; dejan una marca y mientras te quede una sensación de lo que se dijo ?y los personajes estén vivos, por ende? hay una comunicación. Es un poco irónica la obra pero en la puesta del director está la disparidad con otros casos de ?exposiciones?. La diferencia es que las mujeres son muy sensibles, muy honestas y van a contar cosas muy íntimas que no las cuentan así porque sí. Desnudan sus sentimientos pero no creo que pueda tomarse como una crítica a los medios.

Impasse 1: Llego al bar Tolón, en la esquina de la casa de Charly García. Malena ya está sentada, leyendo un libro. La saludo, guarda el ejemplar y se acomoda el pañuelo de su cuello. Hojea el NU que le llevo para que chusmee y empezamos.

Escuché las críticas a los actores por su militancia, pero me parece que todo el mundo tiene derecho a hacer lo que quiere siempre y cuando no le falte el respeto a nadie ni se lleve por delante a los demás. Estamos en democracia, por suerte, y cada uno puede decir lo que le parece, respetuosamente. Los que están a favor y los que están en contra tienen todo el derecho. Es sano que se genere una polémica, con gente a favor y en contra. Es mejor todo esto a que todo te dé lo mismo, como pasaba en los 90. No estoy de acuerdo con que el actor no tenga que estar comprometido con nada. Cada uno tiene que hacer lo que le sienta cómodo. No le presto atención a esas críticas. Me parecen una pavada.

Siempre tuve una buena relación con la prensa, y todos los ?cambios? le sirvieron para confirmar lo que intuía de mí. Igual, no me afecta mucho porque no soy una persona muy expuesta ni muy mediática. Veía, sí, que la primera obra que hice cuando llegué, que era Apassionata, con Helena Tritek, tuvo una receptividad muy amplia. Todo el mundo quería hacer notas y todos con muy buena onda. Después, a las revistas y eso, como no estoy en televisión, no les importa y a mí tampoco. Es real. Por eso, con la popularidad, me llevo más o menos. Me la banco si es por algo que valga la pena. Si es popularidad por ser popular, no. Ahora, este momento es muy tranquilo y no tengo ningún problema. Con esos momentos de más exposición, que no podés entrar a un shopping porque te vuelven loca y eso, no me llevo bien. Igualmente voy a volver a hacer tele. Este año hice una miniserie que se va a estrenar, en junio, para la televisión digital.

Impasse 2: Malena responde y repregunta mientras toma un té con leche. Pide especificaciones ante los interrogantes. Quienes han tenido la chance de viajar, saben que es una gran experiencia, en todo el sentido de la palabra. Malena no es la excepción a la regla.

Viajar a Londres a estudiar fue el punto de inflexión en mi carrera. Necesitaba hacer un cambio en mi profesión porque sentía que estaba muy tomada por los mismos personajes y un estilo de vida de mucho trabajo que no me hacía bien. Quería dedicarme más al teatro y al cine y no podía hacerlo de un día para el otro. Entonces, para pensar bien qué quería y hacia dónde dirigirme, me tomé un año con este curso. La idea era tomarme un año sabático, que no fue así porque el curso fue muy intenso y riguroso, pero me hizo muy bien. Me definió mucho el panorama, quién soy, qué quiero, hasta dónde puedo negociar y hasta dónde no. La vuelta fue muy dura. Cuando volví a Buenos Aires, sentía que no encajaba. No quería volver a hacer lo que ya había hecho y lo que quería hacer no lo podía hacer porque no tenía acceso. Hasta que te reinsertás pasan unos meses. La gente se entera que volviste, que estás igual, que no engordaste 50 kilos. Fue muy fuerte el shock de la vuelta a Buenos Aires. La calle Corrientes no tenía cosas interesantes. Lo más interesante de ese año, 2006, fue La omisión de la familia Coleman. Me preguntaba ?¿qué tengo que hacer acá??. Todo, hasta que entré al San Martín. Me puso muy contenta acceder a ese espacio y poder trabajar con gente como Elena Tasisto, Alberto Segado y Helena Tritek.

Ser actriz no me quitó nada y me dio mucho. No le veo nada en contra porque lo supe manejar. En el momento en que me agotó, decidí parar, viajar y en un sentido olvidarme ?que no me olvidé nada porque seguí estudiando? para dejar de tener la presión profesional. Ahí me reconcilié y volví con muchísimas energías e inquietudes. Si no me hubiese ido, habría tenido mucho en contra, pero creo que si uno lo sabe manejar no va a tener ninguna contra.

Ser actriz es parte de mi vida, de mi identidad. Toda mi vida quise ser actriz. Es un juego permanente de disfrutar. Para mí significa eso, es muy lúdico. Todo se trata de un juego en la actuación. Hay que hacerlo seriamente pero no tomárselo en serio. Sacarle la solemnidad, las tensiones y los egos. Se trata de disfrutar y de jugar, de disfrutar a través del juego. Si uno deja de jugar, deja de estar vivo en el escenario. Si uno lo hace sólo por ganar dinero, por el ?qué dirán? o porque te conviene, se pierde el brillo.

Inventarios. Ciudad Cultural Konex. Sarmiento 3131. Viernes y sábados, a las 20.30; domingos, a las 19.

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