Publicado: 19/12/2006 UTC General Por: Redacción NU

El regreso de la máquina de descifrar ilícitos

El "Patán", como lo conocen sus íntimos, tuvo el lunes una noche a todo trapo. Presentó las crónicas que publicó en la revista "Caras y Caretas". El libro, "Historias a pura sangre", reúne lo mejor de la crónica policial vernácula de los últimos años
El regreso de la máquina de descifrar ilícitos
Redacción NU
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El escritor y periodista Ricardo Ragendorfer presentó anoche, lunes 18, su último libro, "Historias a pura sangre", acompañado por sus amigos, el también escritor y periodista Cristián Alarcón y el fiscal provincial Félix Crous.

En las instalaciones de un club de San Telmo, una nutrida fauna de dio cita para escuchar al mítico "Patán", el mejor cronista de policiales de la Argentina, que reunía en un pequeño volumen algunos de sus textos, que preceden a otro libro, de inminente aparición y alta envergadura.

Alarcón, compañero de trabajo y de correrías del autor, se refirió al policial como género, y al "Patán" como un especialista que hace converger una cultura -de la que carece el periodista raso- y una escritura -de la que también carece el mismo personaje-, sumadas a una agudeza para auscultar la trastienda de las palabras y las cosas, un poco al modo del viejo policial inglés.

Jean-Luc Godard decía que para filmar una historia sólo se necesita una mujer, un auto y un revolver. Ragendorfer cree que la sociedad (como Sigmund Freud) está fundada sobre un crimen original, y la degradación de ese origen mítico, que no deja de repetirse, siempre tiene nombre y apellido.

A veces las historias, de tan trágicas se transforman en farsas y entonces salta el humor negro, negrísimo del autor, que no ahorra adjetivos ni desprecio por las autoridades, los uniformados, las jerarquías y las burocracias; y tampoco por los "malditos" de cartón piedra, que se deshacen al primer foco infeccioso.

La señora María Seoane cerró el acto con un llamado a continuar escrutando la historia, porque sin historia no hay presente y no hay futuro, mientras los presentes se iban retirando camino al estaño a dar cuenta de unos tragos para digerir tantas buenas intenciones.

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