Ibarra y Solá: paños fríos para una crisis que no terminó
El jefe de Gobierno porteño, Aníbal Ibarra y el gobernador bonaerense, Felipe Solá se mostraron juntos para anunciar una política coordinada en materia de seguridad. Almorzaron en La Plata, dos días después de que Ibarra había disparado contra el bonaerense, a coro con el gobierno nacional, por el manejo de la seguridad en su territorio.
La reunión persiguió el objetivo de bajarle el tono a la pelea desatada a raíz de la ola secuestros en la Provincia de Buenos Aires. Ibarra intentó mostrar además que existe una acción conjunta entre el gobierno nacional, la ciudad y la provincia.
Solá, por su parte, había sostenido una reunión similar por la mañana, en la Casa Rosada, con el presidente Néstor Kirchner.
"En la ciudad estamos trabajando con puestos fijos en los accesos a la Capital. Tenemos que coordinar esta tarea con la que hace la Bonaerense en el conurbano. La mayor presencia de efectivos disuade de la idea de cometer delitos", apuntó Ibarra, apenas después del almuerzo y acompañado por Solá en la residencia de éste.
Durante el fin de semana pasado, el jefe porteño había dicho que en la Bonaerense existen "mafias" que "participan en los secuestros extorsivos". Un día antes, el presidente Néstor Kirchner había disparado la primera descarga. Le endilgó a Solá falta de voluntad política para meter el cuchillo a fondo en la depuración de la policía provincial.
Ibarra trató este martes de enderezar las cosas. "Compartimos con el gobernador Solá que la Capital y la provincia constituyen una gran área metropolitana y requieren de salidas colectivas". Esto, a pesar de que dos días antes había recordado que los secuestros habían crecido en el territorio provincial pero no en la Capital.
Las críticas de Ibarra no cayeron en el mejor momento y vinieron a socavar aún más una relación que, de por sí, venía siendo frágil. Solá todavía estaba resentido con el jefe de Gobierno porteño porque, según su interpretación, no lo había apoyado en su reelección. Inclusive, le había devuelto el favor en las elecciones porteñas, con gestos de respaldo implícito a Mauricio Macri, rival de Aníbal y de Kirchner.
"Sé que no te ayudé mucho, muchacho, pero quería que te hicieras solo", bromeó Solá ante las cámaras el 24 agosto, cuando Ibarra, el candidato por el que había apostado el Presidente, derrotó a Mauricio Macri.
El porteño viajó este mediodía a La Plata junto a los secretarios de Salud y Medio Ambiente, Alfredo Stern y Eduardo Epszteyn, respectivamente, y a su jefe de Gabinete y mano derecha, Raúl Fernández. Tras su regreso, quedó flotando la impresión de que el conflicto con su par bonaerense sigue estando exactamente en el mismo punto en el que estaba cuando las declaraciones de ambos no eran tan tranquilizadoras como las de este lunes al mediodía.