Publicado: 24/11/2003 UTC General Por: Redacción NU

Los números demuestran que en la basura no todo es desecho

El 31 de enero vencerá la prórroga con la que fueron favorecidas las empresas concesionarias de la recolección de las 5 mil toneladas diarias de residuos que se generan en la Ciudad de Buenos Aires. Por estos días ya está en marcha -en forma algo tardía- la nueva licitación para conceder el servicio. En esta nota se podrá evaluar lo que se les pagó en los últimos tiempos a las empresas en concepto de mayores costos después de la crisis de 2001, lo que cobran por tonelada, lo que se le paga a CEAMSE por enterrar la basura y lo que se les paga a las empresas por los servicios de barrido y limpieza de sumideros
Los números demuestran que en la basura no todo es desecho
Redacción NU
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Más allá de las muchas modificaciones que introducirá el nuevo sistema de gestión de residuos que se dispone a encarar el Estado porteño, quedarán como "testigos" del pasado los precios de los servicios que las empresas concesionarias del servicio de recolección seguirán prestando hasta los primeros días de marzo o de abril, posiblemente.

El primer cambio importante que habrá desde entonces es que, según establece el Pliego de Condiciones de la nueva licitación, las empresas cobrarán sus servicios por "área limpia". Este concepto deja de lado el viejo sistema de cobro por tonelada. También queda claro que en el futuro, el precio a pagar por el servicio dependerá del "Plan de Trabajo" que presente cada empresa, que estará contenido en el Sobre Nº 1 que se abrirá el próximo 3 de diciembre. O sea, que es aventurado afirmar que el servicio será más barato... o más caro.

Hasta el año 2001, antes de que el país estallara, el Estado porteño debía invertir algo más de 200 millones de pesos-dólar por año, de los cuales 170 correspondían al pago por los servicios de las empresas recolectoras y unos 40 millones más se abonaban por la tarea de entierro de los residuos de la CEAMSE. Actualmente, la cifra que se paga es de unos 14 millones de pesos por mes, tomando sólo a las empresas recolectoras. Por estos días la CEAMSE le cobra a la Ciudad, incluyendo el transporte hasta los centros de disposición final, 41,70 pesos por tonelada, que se tranforman en 14,64 pesos si la basura es trasladada por algún otro medio que no sean los camiones que subcontrata CEAMSE.

A principios del año 2002, las cuatro empresas que recogen la basura en la Ciudad de Buenos Aires -CLIBA, SOLURBAN, AEBA y Eco Habitat- solicitaron -y obtuvieron- un aumento de precios. ¿Los argumentos? El aumento en los insumos y una recomposición salarial -que fue de 100 pesos- que otorgó el Gobierno nacional y que debió abonarle a su personal. El incremento fue, finalmente, del 14,84 por ciento por cada tonelada recogida en la Zona Uno, que atiende CLIBA; del 12,92 por ciento en la Zona Dos, que está a cargo de AEBA; del 12,11 por ciento en la Zona Tres, en la que trabaja Eco Habitat y del 14,27 por ciento para la Zona Cuatro, que atiende la empresa Solurban.

Así como se les otorgaron incrementos diferenciados a las empresas, también todas ellas cobran tarifas distintas por cada tonelada de basura que disponen. Así, en la Zona Uno -la más extensa y la más codiciada en 1998, aunque quizás no ahora, ya que ahora habrá zonas de menor extensión y volumen de trabajo-, la tonelada se cotiza a 31,41 pesos. En la Zona Dos se cobra un poco menos: 31,17 pesos por la misma medida. Entretanto, en las Zonas Tres y Cuatro, la tonelada se paga a 25,25 y 30,72 pesos, respectivamente.

En el último mes del que se disponen datos, las empresas cobraron por el servicio de barrido 569.438 pesos en la Zona Uno; 640.740 pesos en la Zona Dos; 795.535 pesos en la Zona Tres y 680.258 pesos en la Zona Cuatro. Los porteños pagamos además, por la limpieza de los sumideros y de nexos cloacales 86.069 pesos en la Zona Uno; 105.474 en la Zona Dos; 80.404 pesos en la Zona Tres y 44.598 pesos en la Zona Cuatro.

En la licitación se les exigirá a las empresas un equipamiento superior al actual, con camiones que utilicen GNC o diesel ecológico. Todas las unidades deberán cumplir además con la norma CCE EURO-2 y su funcionamiento deberá estar certificado por un auditor externo. Cada 180 días los contratistas deberán realizar los controles de ruido y humo. Las unidades deberán poseer equipo de Posicionamiento Global Satelital, radioteléfono y dispositivo ID TAG. Además, en un plazo de diez meses a partir de que comiencen con su trabajo, todas las empresas adjudicatarias deberán conseguir la calificación ISO 9001:2000.

El cumplimiento de la normativa exige inversiones empresariales y, paralelamente, pagos más voluminosos por parte de los contratantes. Será difícil que en cuatro años de contrato -más uno de prórroga, más seis meses más de una segunda prórroga- las empresas concesionarias puedan cumplir con todos los requisitos. ¿Los contratos se redujeros a estos cuatro años algo forzados sólo para eludir a los rudos legisladores porteños? Es difícil afirmarlo con contundencia, pero las licitaciones serias se hacen por más tiempo.

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