Publicado: 09/11/2008 UTC General Por: Redacción NU

Víctor Santa María: "Vilma Ibarra fue el poder en las sombras de Alberto"

Estamos muy cerca de (Jorge) Telerman y él está muy cerca de nosotros", lanza Víctor Santa María, el líder del sindicato de encargados de edificios, y la frase no es, aunque parezca, la estrofa pegadiza de un bolero.
Víctor Santa María: "Vilma Ibarra fue el poder en las sombras de Alberto"
Redacción NU
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"Estamos muy cerca de (Jorge) Telerman y él está muy cerca de nosotros", lanza Víctor Santa María, el líder del sindicato de encargados de edificios, y la frase no es, aunque parezca, la estrofa pegadiza de un bolero. Más bien se trata del blanqueo de una situación que todo el mundo conoce en la Ciudad pero que nadie, del riñón K, se había atrevido -hasta ahora- a blanquear tan abiertamente: Alberto Fernández -a quien el oficialismo parece haber confinado a un especie de terapia reflexiva o retiro espiritual-, perdió definitivamente el peso que tuvo en el distrito, y se convirtió de mandamás indiscutido a un sólo un par.

De allí que, también, parece haber perdido la importancia decisiva que tenía como socio político de Santa María en Capital, quien, durante todos estos años, prestó su aparato político para el armado porteño de Alberto Fernández. Un armado que hoy es cuestionado por todo el oficialismo -Néstor Kirchner, el primero-. Y eso es lo que pretende modificar para el año que viene, incorporando, entre otras cosas, al archienemigo del trío Fernández, Vilma y Aníbal Ibarra: el calvo y mismísimo ex jefe porteño.

Para hablar de cómo sigue la historia en Capital, con Alberto F corrido de la escena, es que fueron convocados a Olivos Santa María y Juan Pablo Schiavi, hoy funcionario de Julio De Vido. Néstor quiere recuperar el tiempo perdido, reparar errores, y ver cómo superan ese "techo" que condenó al kirchnerismo a la derrota sistemática. "A Néstor lo encontré mucho menos confrontativo que hace unos meses; me sorprendió", dirá el gremialista en la entrevista con NU, en la que aceptó el convite a un diálogo picante.

-Si tuviera que ponerle un tema -un título, como diríamos los periodistas- a la reunión con el ex Presidente para hablar de la Capital, ¿cuál sería?
-Que los rencores personales se interpusieron en el armado político, y eso nos llevó a la derrota. Nos colocó un techo, que no pudimos atravesar. Convenimos en que fue un error, un grave error, no haber incorporado en nuestro armado a Jorge Telerman.

-Pero usted también fue responsable, ¿acaso no le prestó el aparato gremial del Suterh a Alberto F?
-Sí, yo fui responsable, pero también dimos un debate interno ante lo que creíamos una estrategia equivocada. En enero de 2007 -me acuerdo- publiqué una nota en Página/12, en la que ya criticaba el lugar a donde nos llevaba Alberto por impulsar la fractura del progresismo: Filmus, por un lado y Telerman, por otro. Yo ya decía en ese momento que nos teníamos que unir.

-¿Apoya a Telerman como candidato en Capital para el año que viene?
-Eso lo van a decidir nuestros compañeros, entre todos, no es algo que vaya a decidir yo. La idea es que estemos todos, en un armado progresista, heterogéneo y amplio. Es la idea que nos transmitió Néstor. Eso significa: Telerman, Ginés González García, (Rafael) Bielsa, Carlos Heller, Juan Manuel Olmos, (Juan) Cabandié, Daniel Filmus. Nos preguntó qué pensábamos nosotros sobre la Capital, hablamos mucho sobre la crisis financiera y el impacto en el país. También, lo malo que fue la idea que le quedó a la gente, a los porteños, sobre nosotros: la imagen que dimos es que nos peleamos por temas personales y que eso nos preocupa más que resolverles sus problemas.

-Es Macri el que habla de resolver los problemas de la gente: no me diga que le copió el discurso.
-Macri tuvo la habilidad, en su armado, que nosotros no tuvimos: supo juntar a todo el arco de la centroderecha, sin fisuras. Él ganó con el discurso de que le resuelve los problemas a la gente, aunque ya está quedando claro que no resuelve nada. Lo único que hace es echarle la culpa al Gobierno nacional por todo lo que prometió y ahora no puede cumplir.

-¿Jorge Telerman le pidió internas en el PJ porteño?
-No, no? En el PJ está todo bien, normalizado y todos los sectores están bien representados, con equilibrio. Yo soy presidente del Congreso partidario.

-¿Se arrepiente de haber apoyado de Alberto Fernández?
-No. Pero me parece que a él le va venir bien este momento de reflexión.

-¿Él es el padre de la derrota en Capital?
-No, Vilma Ibarra es la madre de la derrota. Es ella la que puso ese techo, que nos separó. Ella es quien influyó sobre Alberto, una mala influencia, y se generó una política equivocada. Podríamos decir que fue su monje negro.

-Su monja negra, querrá decir...
-Sí? Pero, en su caso, la palabra monja, no va?
-Pero Vilma Ibarra era o es su pareja; no tenía un cargo institucional.

-No sé qué tipo de relación tenían, y no me interesa tampoco, pero el enfrentamiento personal que Vilma Ibarra y Aníbal Ibarra tenían con Telerman influyó mucho en la derrota porteña. Lo personal se trasladó a lo político, y eso no puede pasar nunca.

-Pero, ¿Alberto Fernández no era su amigo?
-Sólo tuvimos una relación política. Y hoy lo respeto como dirigente.

-¿Y qué dice Alberto de todo esto?
-Creo que está entendiendo? Está viendo cosas que, quizá, cuando estaba tan presionado por la función pública diaria, no podía calibrar bien.

-Es increíble: pensar que tenía tanto poder hace tan poco tiempo. Qué efimero es todo en la Argentina, ¿no lo cree Santa María?

-Es que el poder es autónomo, no tiene que ver con las personas. Y si la persona se confunde, ahí está el problema. Uno tiene poder en determinada circunstancia y en determinado lugar que uno ocupa un momento. Ésas son las reglas del juego y hay que tenerlas claras. Por ejemplo, yo ahora soy dirigente gremial de este sindicato, pero si mañana dejo ser serlo, seré simplemente Víctor Santa María. Se podría escribir un libro con lo el caso de Alberto, ¿no?

-Ustedes dicen que el límite en este armado heterogéneo que planean para el 2009 es Aníbal Ibarra? ¿Qué significa eso?
-El límite es Aníbal Ibarra porque él fue quien se excluyó. Nosotros no los excluimos; viste cómo es Aníbal?

-Cuénteme usted, ¿cómo es?
-Y, bueno, el es del PO?

-¿Del PO?
-Sí; el partido de la oportunidad. Cuando le convino estar con la Alianza estuvo, cuando necesitó de este Gobierno nacional, también estuvo, pero cuando el Gobierno atravesó la crisis del campo y empezó con problemas, se alejó. Es así él.

-Hablando de problemas, ¿Kirchner sigue sin entender a los porteños?
-(se ríe) ¿Será que el kirchnerismo no entiende a los porteños o que los porteños no entienden al kirchnerismo?

-Se supone que una oferta política debe hacerse entender, y no a la inversa: son ustedes los que tienen que decodificar a la gente, ¿no le parece?
-Por supuesto, y nosotros lo sabemos. Tenemos problemas para transmitir los logros del modelo a los porteños. Primero tenemos que recomponer el armado, que va a ser amplio como nos pidió Néstor, y después intentaremos comunicar mejor. Porque hay algo que está claro: queremos volver a enamorar.



(PUBLICADO ORIGINALMENTE EN EL SEMANARIO NOTICIAS URBANAS Nº 161, DEL 06/11/08).

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