Publicado: 26/12/2010 UTC General Por: Redacción NU

La hora de definir

Por Fernando Riva Zuchelli.
La hora de definir
Redacción NU
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La semana pasada hablábamos de las dificultades del universo PRO a la hora de tomar decisiones; esas idas y vueltas que lo caracterizan, esos golpes rectos en clave boxística que suele aplicar Mauricio Macri cuando se ve fastidiado y esa interna palaciega en la que, como ocurre siempre, se mezclan el poder económico y la política.

Ya desglosamos las distintas hipótesis que sucederían, dependiendo de los escenarios y de cuáles eran las figuras con expectativas.

Por su parte, los radicales, que han hecho de las diferencias internas un culto histórico y su principal razón de ser en la política argentina, han logrado retomarlas con cierto éxito después de la catástrofe que sufrieron en este distrito con la presidencia de De la Rúa.

Les costó mucho tiempo remendar las heridas del helicóptero y los muertos en las calles. De a poco van armando sus líneas internas a nivel nacional, capitalizando algo de la nueva movida militante joven y, sobre todo, sueñan con un clásico entre un vicepresidente y el hijo de un ex presidente.

Por otra parte, Ricardo Gil Lavedra es siempre una figura respetada; Enrique Nosiglia, el dueño de lo mucho o lo poco y Hernán Rossi se convirtió en la promesa de La Cantera, su grupo juvenil.

Mientras tanto, la centroizquierda, tan amplia y tan ganadora en este distrito, no logra conformar desde la abrupta destitución de Aníbal Ibarra un proyecto que articule sus numerosas expresiones. Es cierto que tienen dos problemas: la libanización que produce la vuelta al llano en la política y la aparición del kirchnerismo, que supo retomar algunas de sus banderas y plasmarlas en su inventario con una crudeza típicamente peronista.

El Proyecto Sur, de Pino Solanas ?en pose permanente de
Perón?, es una incógnita absoluta, ya que además de sus diferencias está pagando caro su desconocimiento de las reglas del distrito, a punto tal que le cuesta hasta conducir una sesión clave por falta de experiencia, como fue el caso de Julio Raffo en ocasión del informe de la Comisión Investigadora.

En la conexión local, Claudio Lozano tiene un piso y un techo histórico del que le cuesta salir y en esta ocasión no superaría el diez por ciento.

El kirchnerismo es, por esta semana, el que agita el avispero con la certeza de que el año venidero soplarán mejores vientos. Tienen un candidato instalado, como Daniel Filmus, al que las últimas encuestas sitúan entre Macri y Michetti, metido en la pelea grande, producto del encuentro del voto del Gobierno nacional con sectores progresistas.

Pero el flamante lanzamiento del ministro de Economía, Amado Boudou en suelo porteño ?con el aval aún no declarado de varios ministros, algunos gobernadores y del grueso del movimiento sindical?, le ha agregado pimienta a una disputa que parecía a priori definida.

Con un conocimiento de casi el cien por ciento, Boudou, de
perfil correcto para esta Ciudad, pretende capitalizar el rechazo que produce la candidatura de Filmus hacia adentro de buena parte del peronismo y de ciertos sectores del Gobierno. Y tras recorrer la provincia y la Capital por consejo de Néstor Kirchner, hoy ha tomado una de las dos sendas
en las que se había involucrado.

Hay dos preguntas que por ahora no tienen respuesta.
La primera es: ¿por qué, si el candidato estaba tan bien ubicado en la grilla de los encuestadores, el Gobierno nacional, junto a sectores aliados, ubica a un pesado como el ministro de Economía en la contienda?

La segunda es: ¿hasta dónde existe el aval de la Presidenta en este movimiento y qué decidirá ella al final?

La tercera sí tiene respuesta y es que si finalmente desde la Casa Rosada se bajara la orden de apoyar a Boudou, todos los que hoy lo sostienen a Filmus ?incluso sólo desde la conveniencia? dejarían inmediatamente de hacerlo, tal como marca la tradición K.

En una palabra, ésta es una de esas jugadas en las que el peronismo se autodefine: el poder de intentar la conquista del Gobierno de la Ciudad trae ese olor a sangre conocido en el PJ, en el que por estos días no se verán grandes rencillas pero, pensando probablemente en junio (y en paralelo con las comunas), los muchachos están dispuestos a todo.

La interna, terreno que domina cómodamente en el PJ quien lo conduce, Juan Manuel Olmos, estaba virtualmente caída antes de la aparición de Boudou. Ahora, ¿que pasará, ya que puede ser una herramienta válida para definir el tema? El peronismo se puso a andar en dos direcciones, que hicieron que el ministro Carlos Tomada bajara su virtual lanzamiento el pasado sábado, sabedor de que tres son multitud. Habrá que esperar un poco más la única verdad, la realidad que mejor le convenga a la Presidenta.

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