2010, una odisea que mete miedo
La debacle del segundo semestre del pasado año se hizo sentir fuerte en el oficialismo. El caso Palacios, los casos de espionaje ?en particular el de Ciro James?, las pistolas Taser y las idas y vueltas con el matrimonio gay fueron demasiado para una gestión que no brillaba en el firmamento para soportar tanta tormenta.
La difícil situación se reflejó en la dirigencia política opositora, en las encuestas y hasta en la sociedad en general; hubo que esperar hasta enero para que Mauricio Macri y su gestión salieran del tobogán en el que habían caído. Los números que presentan los sondeos habituales que manejan en Bolívar 1 marcan, desde principio de año para acá, una leve mejoría a pesar de las copiosas lluvias que volvieron a inundar la Ciudad en febrero. Pero además subieron todos los candidatos, no sólo Macri, como si el verano hubiera aplacado la furia social.
La situación de Mauricio Macri no es tampoco cómoda en su carrera presidencial, donde a los escollos habituales que ya tenía en su camino se han sumado dos más. El primero es que ningún dirigente peronista ?que ya no esté alineado hoy con él? piensa en el ingeniero como Plan A o B del experimento que finalmente hagan los justicialistas.
Éstos hoy se encuentran divididos en tres grandes vertientes: el kirchnerismo, el ?peronismo federal?, por llamarlo de alguna manera (gobernadores disidentes y varios) y el duhaldismo, que en realidad es un polo de poder casi unipersonal del ex presidente y sus viejos amigos. Cualquiera de las tres grandes líneas se encuentra hoy preparando planes de reagrupamiento ?y de convergencia entre ellas? en los que no figura nunca el ex presidente de Boca Juniors.
El segundo problema para Macri es el reconocimiento público y tardío de que su ex socio político Francisco de Narváez quiere lo mismo que él: la Presidencia. Si bien es cierto que Mauricio cuenta con la ventaja de no depender de un fallo de Corte, no es menos cierto que sin De Narváez las chances de Macri son casi nulas, por no decir que lo saca de la cancha. Nadie es Presidente en este país si no gana la provincia de Buenos Aires, y tanto el Colorado como el PJ son los que dominan ese territorio.
Sin embargo, el ecuatoriano Jaime Durán Barba insiste en que es posible y el jefe porteño lo sigue escuchando atentamente como el primer día. Hay un dato cierto y es que la imagen de presidenciable Macri ya la tiene y no la podrá abandonar hasta que la realidad se lo aconseje, aunque quizás decida acarrearla hasta una derrota digna.
Durán Barba insiste en que Macri podría derrotar a Néstor Kirchner en la primera vuelta y deglutirse a Julio Cobos en un ballottage con apoyo del peronismo. Pero este escenario hoy es imposible de armar ya que está pensado para que compitan el propio Macri, Kirchner y Cobos solamente, sin tener en cuenta las dos variables arriba analizadas.
Pero las dificultades de Macri no terminan ahí, sino que crecen en su propio distrito. Para empezar, un flanco que tuvo siempre custodiado, el Poder Legislativo, empezó el año dándole problemas y por ahora nada hace pensar que la tendencia cambie. Por lo menos hay tres cosas que se le podrían cuestionar a PRO en el Parlamento porteño.
La primera es no haber cerrado el tema de sus autoridades y comisiones antes de fin de año, como ocurre habitualmente, para empezar el año siguiente sin presiones. Así, se expusieron extendiendo la negociación hasta el comienzo de las sesiones ordinarias, muy cerca de la visita del Jefe de Gobierno y ya con algunas necesidades políticas que aprobar.
Previamente, Proyecto Sur les había arrancado la Vicepresidencia Segunda, que quedó en manos de Julio Raffo. El segundo punto es que no se tuvo en cuenta que el sistema de Salud Pública de la Ciudad es uno de los puntos débiles de la gestión ?como lo fue de todas las anteriores? y entregaron en la negociación la Comisión de Salud que presidía hasta el año pasado con pericia Lidia Saya. Para colmo, la dejaron en manos de la oposición, más precisamente del socialista Jorge Selser, también de Proyecto Sur.
Esta decisión será la piedra basal de un bombardeo constante de denuncias que irá in crescendo y que ya comenzó con los hospitales Lagleyze y Tobar García, con las críticas por la falta de insumos y hacia el sistema en general.
Una tercera piedra será la Comisión Especial de Seguimiento de Organismos de Control, que si bien es no vinculante, tendrá la potestad de dictaminar, con el ?agravante? para el macrismo que estará en manos de una de las espadas más punzantes y efectivas de la oposición, el legislador Martín Hourest, aliado de Proyecto Sur. A pesar de que en PRO aseguraban que iban a rechazar su nombramiento, también terminaron cediendo.
Quienes manejan información acerca de las relaciones de fuerza y los estados de ánimo de los bloques, entienden que PRO debería haber sufrido menos en la negociación. ?Cuando, años atrás, Luis Zamora realizó esa elección en la que metió ocho legisladores, ellos fueron los últimos con los que nos sentamos a negociar. Ahora pasó al revés: la oposición avanzó demasiado en muy poco tiempo, los aliados que nos pueden ayudar se quejan y el bloque no se ve tan sólido?, reconoce por lo bajo un avezado negociador de temas legislativos.
Desde el bloque PRO aseguran que la relación interna es ?impecable? y, si bien reconocen dificultades, dicen que ?habrá que irlas desgranando en la cancha una por una? y que ?en la marcha se acomodarán los melones?.
En el Ejecutivo temen que la cuestión se salga de madre y empiecen a llover los pedidos de informes y el desfile de funcionarios por la Legislatura. Nadie allí tiene mayores expectativas, a pesar de la holgada primera minoría que ostentan: ?Será muy dificultoso este año sancionar leyes fuertes; alguna sacaremos pero el cuadro global no pinta para el optimismo?, se sinceran ante NU. Macri no tiene ?ni tuvo nunca? el mejor de los conceptos hacia la Legislatura ni hacia sus integrantes, sean propios o extraños. Sólo quiere que no lo obstaculicen. Pero el año político empezó con un gran signo de interrogación para él, su gestión, su bloque y su candidatura mayor.