Michetti: "Nunca buscamos confrontar con los gremios"
Sí, cualquiera de esos cuatro sillones verde musgo estarían más que bien para apagar las luces, relajarse y mirar una buena película, alguna de Burton, Tarantino o de algún japonés copado, con un vaso de Gancia, soda, mucho mucho limón, y ah, un paquete de maní salado. Pero no están en casa, están en el cuarto que antecede al despacho de la vicejefa de Gobierno, Gabriela Michetti.
Ya en su oficina, mientras se arregla para las fotos con el corrector de ojeras, pide a su secretaria personal unos Beldent de tutti fruti, unas pastillas y un agua con gas. Dice que está a dieta. "Trato de correrme del chusmerío y las chicanas políticas. Es un microclima muy poderoso y tiende a absorberlo a uno. Por suerte, todavía tengo las defensas altas como para no entrar en ese lugar", dispara.
En los últimos comicios, Michetti fue la cara tierna de Macri, la humanizadora del ingeniero que finalmente y tras algunos traspiés eleccionarios, logró vencer -y por amplia mayoría- en el territorio porteño. Pero la inmunidad que tenía la ex diputada y jefa del bloque CpC en la Legislatura comenzó a requebrajarse en su rol de Vicejefa, y fue el diputado K Diego Kravetz (quién otro, sino) el que arrancó con el "operativo limar" cuando en una entrevista con este semanario señaló que "realmente no se conoce lo que piensa" la ahora funcionaria.
"Con el kirchnerismo de la Legislatura, en términos institucionales, tenemos buena relación oposición - gobierno. Pero después aparecen las chicanas personales en un ámbito donde hay diferentes personalidades. A Diego (Kravetz) le gustan mucho más que a otros dirigentes K y es su estilo, pero yo no me prendo en eso. Él sabe perfectamente lo que pienso, pasa que su estilo confrontativo lo lleva a decir esas cosas. Son las reglas de juego de esta política en la que uno está metido. No entiendo la competencia de ese modo, no me gusta cuando se desgasta o deslegitima a una persona".
-Usted dice que mantienen una relación cordial, pero Macri vetó una importante norma promovida por los K, la ley de creación del Laboratorio de Medicamentos Estatales...
-Esa lectura no es la correcta, de ninguna manera. Nosotros ya estuvimos en contra de esa ley en la Legislatura. Creemos que la manera de llegar a satisfacer esa necesidad de la población es con otra metodología y otros instrumentos. Estamos en contra de que el estado fabrique drogas y tome un rol empresarial, porque creemos que se pueden abaratar los costos a partir de no tener un laboratorio que a tenerlo. Tener un laboratorio significaría para la Ciudad la utilización de muchos más recursos que comprar a partir de la competencia transparente y bien hecha en el sector privado.
-¿Y cómo van a conseguir eso?
-Toda la energía nuestra está puesta en que el ciudadano pueda ver desde su computadora cada pliego, cada concesión, cada contratación y a qué precio. Nuestra idea es transparentar eso que nunca ha sido transparentado, que han sido quinta más quinta y oscuras resoluciones. Yo no digo que había corrupción, porque no tengo pruebas, pero sospecho que estaba todo preparado para eso. Cada área tiene un plazo, un cronograma para las nuevas licitaciones centralizando las planificaciones de compra. Para antes de fin de año se tiene que empezar a visualizar todo este cambio.
-Cambiando de tema, ¿cómo es Macri como jefe de Gobierno?
-Lo veo muy bien. Muy comprometido, muy entusiasmado. No para de recorrer tres o cuatro lugares por día, que tienen que ver con dependencias de la organización pública. Con nosotros, su gabinete, es terriblemente exigente.
El ex presidente de Boca Juniors asumió como jefe de Gobierno en diciembre y no se tomó vacaciones. Y el 2 de enero, como una forma particular de recibir el 2008, anunció la intervención de la ObSBA, la obra social del los municipales porteños. Previamente, había decidido no renovar el contrato a más de 2.300 empleados.
Durante su paso por la Legislatura, Gabriela Michetti creó una imagen de dirigente a favor de los consensos. Pero este estilo choca frontalmente con las medidas anunciadas por su jefe político, que a priori no parece respetar otra lógica que no sea la de cumplir cuanto antes posible algunos enunciados de su plataforma electoral. "En la Legislatura fui confrontativa cuando fue necesario. Todo depende por lo que peleás, pero tampoco es que dejé de buscar los consensos, ahora lo hacemos en equipo", aclara.
-¿Como sigue el conflicto con SUTECBA?
-Nosotros tratamos de dialogar y de llevar conversaciones con los líderes sindicales durante mucho tiempo, incluso antes de haber asumido. El problema fue a que ante la primer medida que tomamos, la de no renovar los contratos que tenían que ver con puestos políticos, nos hicieron paro tres días seguidos y nos dimos cuenta de que no iba a haber acompañamiento y que el mensaje de diálogo no se entendió. Nuestro objetivo no era pelearnos con el gremio. No es que llegamos para marcar la cancha, ni para que Mauricio quede como el gran poderoso. Esa lectura política que se hace del poder tradicional no encaja con nosotros. Quisimos hacerlo con el gremio, pero si el gremio termina no queriéndolo hacer, lamentablemente tenemos que utilizar las herramientas que tenemos. Ahora hay que esperar la resolución de las apelaciones que hicimos a los tres fallos de la jueza Liberatori (además de recusarla). El camino sigue cuando la segunda instancia resuelva, nosotros estamos confiados en que realmente nuestras decisiones han sido alineadas con lo jurídico, y con lo que debíamos hacer desde el punto de vista político.
-Pero Gabriela, todos sabemos que los contratos que no renovaron no eran que se terminaban y punto. Es una modalidad, la locación de servicio, que se usa y se renueva para disfrazar una relación de dependencia precarizada. O sea, lo de los puestos políticos parece una forma de minimizar la cuestión...
-Sí, es verdad. Es un desastre que exista esa modalidad porque va en contra de tener una planta administrativa seria, con carrera, con incentivo para los empleados. Además, está mal para los trabajadores que están pendientes de que les renueven o no el contrato. Pero lo cierto es que son contratos que vencieron el 31 de diciembre, y nosotros seguimos insistiendo en que el 90 por ciento tienen que ver con grupos políticos de sectores que todos conocemos y no hace falta decir cuáles porque no me interesa denunciarlos.
También, cuando uno se mete en el Estado está aceptando una regla de juego, que son los contratos temporarios. A veces la gente tiene que hacerse cargo de sus acciones. Por otro lado, luego del fallo judicial que los restituía en sus puestos, la mayoría no ha vuelto a trabajar, lo que evidencia que nunca lo hicieron. Y los que volvieron están sin contrato, porque la jueza dice que se reincorporen pero no explica el proceso administrativo de recontratación.
-¿Que saben de Liberatori?
-Mirá, hay rumores de todo tipo. En la política hay una fascinación por el chusmerío, de juntarse unos con otros, de armar teorías conspirativas. Creemos que sus decisiones no son ajustadas a lo que corresponde y nos vamos a mover en el terreno judicial. Pero criticar a la jueza desde el punto de vista de si es amiga de otra persona, y no tener pruebas para demostrarlo, es avasallar el Poder Judicial, y si hiciéramos eso no tendríamos autoridad moral para argumentar que la jueza avasalló el Ejecutivo en su último fallo.
-Retomando un poco la relación con los kirchneristas, el argumento K para criticar ciertas medidas de Macri es decir que maneja la Ciudad como una empresa. ¿Es así?
-No, eso me parece un disparate absoluto. Mauricio tiene muy clara la diferencia entre una empresa y el Gobierno de la Ciudad, sino no hubiera armado un gabinete tan abierto y plural, con roles y perfiles para ejecutar cualquier tipo de acciones. También tiene amplitud, escucha, y el hecho de que sea exigente y muy firme en el pedido de resultados tiene que ver con su compromiso y responsabilidad.
Pero ¿qué criterio de empresa hay detrás de esa enunciación? Yo creo que es un argumento que no pueden explicar. No me cierra por ningún lado. Estamos conversando con todos los sectores, con todos los trabajadores, con todos los jefes de área. Macri es una persona abierta.
Ya lo dijeron muchos, muchísimos, intelectuales: Jakobson, Saussure, Pierce, Verón, Benjamin, y la lista puede ser infinita. Todo comunica. Lo que se dice, cómo se dice, a través de qué mecanismos, los silencios, las alteraciones de la voz. Y en un gobierno que pretende dar un volantazo de 180 grados con relación a su par nacional en cuanto a comunicación, la convocatoria a una conferencia de prensa para luego anunciar medidas importantes como la intervención de una obra social municipal o la recusación de una jueza, para luego levantarse, e irse sin responder a nada, ni mú, podría ser una señal de alarma. Pero Michetti lo defiende.
?No es un cambio. Nosotros vamos a seguir dando conferencias de prensa, y es lo mejor que nos puede pasar. Lo que hicimos fue cambiar la modalidad, hicimos un anuncio puntual para centralizar el mensaje en cuestión. Ni a mí ni a Mauricio nos molesta el peloteo con los periodistas".
-¿Cómo es la relación con el Gobierno nacional? Digo, porque antes eran la oposición y lo hacían saber mediáticamente, y ahora se llamaron al silencio en, por ejemplo, el caso de las valijas, el patrimonio de los Kirchner o la misión trunca del ex presidente a Colombia...
-No considero que nos mantuvimos al margen. Yo siempre que pude mostré muchísima preocupación en la forma en la que el Gobierno nacional está distrayendo la atención de algunos temas. En realidad, no es que antes éramos los opositores, sino que desde que Mauricio apareció, se lo eligió como opositor al kirchnerismo. Nosotros tuvimos una posición distinta, que es la de ser alternativa. Criticar las cosas que nos parece mal, decir las que están bien, y trabajar en nuestro crecimiento.
-Panorama 2011. ¿Macri a Nación y Gabriela a Ciudad?
-Yo, Gabriela Michetti, y estoy segura de que muchos dirán que escondo mis verdaderas intenciones, no me planteo la carrera política en términos de candidaturas. No me planteé ser vicejefa, ni legisladora, ni presidenta del bloque. Voy trabajando en las responsabilidades que el equipo o Mauricio considere, y donde me sienta cómoda. Ahora siento que puedo darle algo a la población. Si pienso en el 2011, dejo de ser responsable en la gestión. No sé que va a pasar en el 2011. Ahora somos jefe y vicejefa de Gobierno. Si eso desemboca en una construcción alternativa en 2011 a nivel nacional o en la Ciudad, es algo que no me desvela ni es mi manera de construir la política.