Publicado: 25/06/2011 UTC General Por: Redacción NU

Acá, los números

Analía del Franco, de Analogías; Fabián Perechodnik, de Poliarquía, y Ricardo Rouvier, de Rouvier y Asociados midieron a los candidatos. Sus conclusiones.
Acá, los números
Redacción NU
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Replicando el tablero nacional, la elección en Capital se da en un escenario altamente polarizado entre los dos oficialismos: el PRO y el Frente para la Victoria.

En ese contexto, Mauricio Macri hoy aventaja a su contrincante kirchnerista, Daniel Filmus, aunque esa ventaja no le garantizará esquivar el ballottage. Pese a ello, tiene altas chances de imponerse en la segunda vuelta y ganar la elección. Pero, ¿por qué lo votan a Macri?

Por la valoración de la gestión, que cuenta con un nivel de aprobación de entre el 50 y el 54 por ciento, según sea el encuestador consultado por Noticias Urbanas que lo mida. Un dato político novedoso en esta elección porteña es que la presidenta ganó en imagen y en intención de voto en Capital: hoy se ubica en su guarismo más alto en la Ciudad, con una intención de voto que ronda el 40 por ciento. Dato destacable, teniendo en cuenta que se trata de un territorio históricamente poco amigable para los K.

Un cuadro que invita a una paradoja: el hecho de que el 10 por ciento de los porteños votaría por la reelección del jefe de Gobierno y por la de la Presidenta. En una palabra, un porcentaje nada despreciable votará, sin mayores contradicciones ideológicas, a Macri en la Ciudad y a Cristina a nivel nacional.

¿Cómo se explica? También, en este caso se trata de la gestión. Votan mirando su propia situación personal o familiar, y consideran que fueron beneficiados por ambos oficialismos.

Pino Solanas, la gran revelación de 2007, se ubica ahora tercero y lejos de los dos primeros candidatos, en tanto que detrás del cineasta se instala un pelotón de postulantes a la jefatura porteña que ronda los 5 puntos. Allí se encuentran María Eugenia Estenssoro, la candidata de Elisa Carrió; Jorge Telerman y Ricardo López Murphy (en ese orden), entre otros que miden un poco menos, como Javier Castrilli y la radical Silvana Giudici.

La ubicación de Pino y Telerman habla, a las claras, de la volatilidad del electorado porteño: en la pasada elección el candidato que ?sabe? obtuvo un 20,8%, mientras que en ésta apenas araña entre un 3 y un 5 por ciento. Por su parte, después de haber sido la segunda fuerza más votada en 2007, Pino obtiene hoy entre un 9 y un 13 por ciento de intención de voto, bien lejos de aquella promesa.

Así es hoy la foto política de la Ciudad, a menos de 20 días de la elección, según los tres encuestadores convocados por Noticias Urbanas para poner bajo la lupa el complejo y cambiante mapa porteño: Fabián Perechodnik, de Poliarquía Consultores; Analía del Franco, de Analogías, y Ricardo Rouvier, de Rouvier y Asociados.

Cada uno con su librito, los analistas, sin embargo, coinciden en los trazos gruesos, aunque difieren en los números.

Porteños bajo la lupa

Mientras para Poliarquía, la diferencia entre Macri y Filmus es de 17 puntos ?los números de esta consultora marcan un 40,8 por ciento para Macri, seguido de un 23,2 para Filmus y un 13 por ciento para Solanas?, Del Franco y Rouvier pintan un escenario más benévolo para el candidato oficialista, con una diferencia de entre 5 y 8 puntos entre el primero y el segundo.

Analogías mide entre un 34 y 35 por ciento para Macri; un 27 o 28 para Filmus, y entre un 10 y un 12 para Pino. Rouvier, en tanto, recoge un 34 o 35 por ciento para Macri, un 29 para Filmus y un magro 9 por ciento para el candidato de Proyecto Sur.

Rouvier remarca un dato, que podría leerse como un aliciente para Filmus: ?No hay clima de elección en la Ciudad, al punto de que un 50 por ciento de los porteños aún no sabe que hay elecciones a jefe porteño el 10 de julio?.

El escándalo Schoklender y el desbarajuste en el Inadi son dos hechos que afectan al oficialismo, aunque los encuestadores aún no pueden determinar en qué grado.

?Los estamos midiendo ahora ?explica Rouvier?; siempre es conveniente salir a medir unos días después de los estallidos para que la situación se asiente y se deje ver realmente.?

Con todo, tanto Perechodnik como Del Franco no visualizan, al menos por ahora, que el affaire Schoklender, más grave que el del Inadi, afecte en términos de imagen de un modo medular al candidato K, si bien se trata de un tema bien urbano.

?Lo afecta en el sentido de que, desde que estalló el escándalo no crece, y también en que le va a costar más remar contra Macri hasta la elección; va a ser como remar en dulce de leche?, describe Del Franco, apelando a una metáfora gastronómica.

Perechodnik destaca como relevante la nueva situación de Cristina Fernández en la Ciudad. Un territorio que su marido no comprendía ni tampoco ?o quizá por eso? quería.
La Presidenta, dice el director de Poliarquía, transita ?una situación claramente favorable en términos de valoración positiva e intención de voto, así como también de aprobación de su gestión. Esto es similar a la situación que tiene el oficialismo nacional en todo el país. El dato político relevante es que medimos un valor alto para lo que ha sido la serie histórica del kirchnerismo en la Ciudad?.

¿Por qué? Los consultores coinciden en que el repunte de Cristina en Capital concentra varias razones. La primera, y la que manda, es la economía, que marcha relativamente bien, a pesar de la inflación. A eso se agrega que, como dice Del Franco, Cristina mejoró su ?enlace emocional? con la sociedad tras la muerte de Néstor Kirchner.

Mejoró, por lo tanto, sus modos, sus maneras; la gente, que antes la veía soberbia, hoy la observa más cercana: hechos, todos, que los porteños valoran. En pocas palabras: a diferencia de elecciones pasadas, hoy la gente no tiene problemas en votar a la Presidenta, aunque no la ame.

Con todo, la resistencia aún se nota. Como dice Rouvier: ?Si en la provincia de Buenos Aires su imagen positiva ronda el 50 por ciento, en la Ciudad llega al 40, y aún así, para este distrito, es alta?.

Perechodnik explica el voto a Macri: ?Aparece beneficiado por una mirada vinculada al ?hacer?. A las obras y la voluntad de continuidad de sectores importantes de la población?.

¿Y con Pino Solanas, qué pasó? Los consultores apuntan varias razones para su desinfle pero, básicamente, parece predominar el hecho de que el contexto político es ahora muy diferente del que imperaba en 2007 y en 2009. Entonces, las cosas para el kirchnerismo no estaban bien en la Ciudad; en 2009, la relación porteños-oficialismo pasaba por su peor momento, y fue entonces cuando el candidato de la izquierda encontró un espacio para existir, básicamente entre votantes desencantados con los K.

Hoy, el asunto es enteramente diferente, primero porque la mejora en la imagen del oficialismo, y luego por errores propios.

?Pino tiene dificultades para construir el mensaje necesario para este proceso electoral, que por un lado tiene cuestiones de política y de liderazgo nacionales, pero al fin de cuentas, el votante porteño elige un intendente y busca propuestas y debate en torno a sus necesidades como vecino?, acerca el encuestador de Poliarquía.

Por su parte, Rouvier cree que el director de cine pegó el volantazo de la Nación a la Ciudad demasiado tarde, por lo que su estrategia no llegó a cristalizarse adecuadamente.
¿Quiénes votan esta vez a Solanas, entonces? Se trata, por un lado, de votos ideologizados y escépticos, esos votantes que no apoyan ni a CFK ni a Mauricio Macri: ciudadanos opositores a ambos oficialismos. Hay, en su clientela política, jóvenes y universitarios.

Escenarios de ballottage

En las elecciones de 2007, Macri obtuvo 45,6% en la primera vuelta, contra 23,7 de Filmus. El tercero fue Telerman, con un 20,8%. Ya en el ballottage, el resultado fue 60 a 39, a favor del actual jefe porteño.

Una ley no escrita, aunque sí comprobada en los trabajos de campo, según comentaba hace unos días en la contratapa de NU la politóloga del Conicet Inés Tula, es que quien gana la primera vuelta, gana también la segunda. Sobre todo, cuando triunfa por un amplio margen (recuérdese que Macri le ganó la primera vuelta a Aníbal Ibarra por escasos puntos en 2003 y luego perdió en el ballottage).

Pero, ¿qué escenarios de ballottage evalúan, para esta elección, los encuestadores?

Dice Perechodnik: ?Si bien nuestros estudios recientes no contemplan escenarios de ballottage, hay algunas preguntas de cuyas respuestas se puede inferir claramente el eventual comportamiento del electorado porteño frente a la segunda vuelta. La aprobación de la gestión de Mauricio Macri es de 54% del electorado, lo cual muestra claramente que el jefe porteño supera la barrera del 50%, en diferentes indicadores?.

?Del mismo modo, cuando medimos ?pisos y techos electorales?; o sea, cuánto es el voto mínimo y el voto máximo que un candidato podría obtener, nos encontramos que el máximo de Macri se ubica en 57%, con 42% de personas que dicen que nunca lo votarían. En tanto, para Daniel Filmus, los encuestados que nunca lo elegirían se ubican en un 60%?, continúa Perechodnik.

Según estos parámetros indicativos, por tanto, es Macri quien estaría en mejores condiciones para ganar el ballottage. A todo esto se le puede sumar que un triunfo por 18 o más puntos de diferencia ubicarían al actual jefe de Gobierno en condiciones claramente superiores para afrontar la segunda vuelta.

Rouvier coincide en lo cualitativo, pero tiene notables diferencias en lo numérico, en relación con Poliarquía. También prevé un triunfo de Macri en la segunda vuelta, pero apenas por un magro 3 por ciento sobre su rival K.
De algo no hay duda: los tres anticipan que habrá ballottage y que será entre Macri y Filmus.

¿Y qué hay para el pelotón del 5 por ciento? No demasiado visibles por el grado alto de polarización del escenario.
Un dato se destaca con relación a María Eugenia Estenssoro y es que, gracias a la publicidad y las gigantografías que empapelaron la ciudad, hoy es una candidata mucho más conocida que hace dos meses atrás. ?Alguna gente de centroderecha, que no vota a Macri por distintas razones, la elegiría?, afirma Del Franco.

La Capital es un territorio escurridizo y atípico en el que, destaca Del Franco, un 80 por ciento de votantes se considera independiente. ?Votan según la ocasión y el nivel de la elección variando su votos, según se trate de comicios legislativos, locales o nacionales. Tengamos en cuenta que, por ejemplo en La Rioja, los independientes son casi la mitad, un 45 por ciento?.

Libres y excéntricos, exigentes y sofisticados, cuidadosos de su propio bolsillo, hipercríticos y, sobre todo, cambiantes como el clima e infieles como Casanova, los porteños parecen inclinados, a pocos días de las elecciones, a renovarle el contrato al jefe porteño por cuatro años más.

¿Juntos vienen bien? Por ahora, y sólo por ahora, pareciera que sí, aunque finalmente la última verdad, como siempre, surge a solas y se muestra en las profundidades del cuarto oscuro.

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