Un anuncio que condiciona la estrategia de campaña de Cambiemos

Un anuncio que condiciona la estrategia de campaña de Cambiemos

Macri deberá lidiar con otro eje que es sinónimo de mala palabra en la Argentina. Ya definió su estrategia para intentar contener en Diputados el avance opositor.


“Estamos recorriendo el único camino posible para salir del estancamiento, buscando siempre evitar una gran crisis económica que nos haría retroceder y dañaría a todos”. El escenario, ilustrado por el propio Mauricio Macri para anunciar el regreso del financiamiento del Fondo Monetario Internacional (FMI), es mucho más complejo y grave del que el propio Gobierno venía reconociendo públicamente. Ir a pedirle plata al Fondo, con todo lo que ello representa en la memoria colectiva de los argentinos, es una apuesta que podría poner claramente en riesgo el proyecto reeleccionista de Cambiemos.

Ya hay encuestas que dejan en claro el amplio rechazo popular a la medida, que parece ser impulsada como un último recurso para ponerles coto a la volatilidad de los mercados y a las corrientes cambiarias derivadas del escenario internacional. Incluso desde Washington interpretan que a Macri ya no le queda más plan B para sortear esta encerrona económica, y el éxito de esta decisión definirá su estadía en la Casa Rosada por cuatro años más. Hasta la inflación de mayo y junio será mucho más alta que la prevista.

Quedó claro también que el peso del anuncio, puertas para adentro, obliga a postergar por un rato cualquier definición sobre la campaña electoral, a la espera de tener datos duros sobre el costo político y el éxito o fracaso de la medida, con los condicionantes que el FMI siempre está dispuesto a fijar en cualquier negociación.

Acorralado por los aumentos tarifarios, Macri ahora deberá lidiar con otro eje que es sinónimo de mala palabra en la Argentina. Mientras tanto, ya definió su estrategia para intentar contener en Diputados el avance opositor que busca congelar las tarifas en los servicios públicos. Sabe que si avanza tendrá que vetarla, y el costo político, con la última noticia, es considerable, al igual que la cada vez más distante relación con las clases medias.

Solo tres minutos necesitó Macri para anunciar en el Salón Blanco la vuelta a los créditos del FMI para ratificar el rumbo “gradualista” de su administración y echarle la culpa de todo a la herencia kirchnerista. “Buscamos equilibrar el desastre que nos dejaron en nuestras cuentas públicas, cuidando a los sectores vulnerables y al mismo tiempo creciendo, generando así más empleo y desarrollo. Esta política depende mucho del financiamiento externo. Durante los dos primeros años hemos contado con un contexto mundial muy favorable, pero eso hoy está cambiando”, sostuvo. Luego señaló que actualmente las “condiciones mundiales están cada día más complejas” para el país, por la suba de las tasas de interés, del petróleo y las devaluaciones de los países emergentes, “entre otras variables que nosotros no manejamos”. Insistió que por el camino gradualista elegido por Cambiemos, la Argentina es uno de los países que más dependen del financiamiento externo, por culpa de un kirchnerismo, que dejó un “enorme gasto público” que “heredamos y estamos ordenando”.

Así explicó el pedido ante el FMI para una “línea de apoyo financiera” de carácter “preventivo”. “Hace minutos hablé con Christine Lagarde, su directora, y nos confirmó que vamos a arrancar hoy mismo a trabajar un acuerdo. Esto nos va a permitir fortalecer este programa de crecimiento y desarrollo, dándonos un mayor respaldo para enfrentar este nuevo escenario global y evitar crisis como las que hemos tenido en nuestra historia.” En su mensaje, conociendo el peso de sus palabras y los protagonistas mencionados, el Presidente se dirigió “a todos los argentinos, en especial a toda la dirigencia” para asegurar que “cumpliendo con los compromisos y alejándolos de la demagogia y la mentira” está “convencido de que el camino que tomamos va a lograr un mejor futuro para todos”. “Tomé esta decisión pensando en el mejor interés de todos los argentinos”, explicó.

La respuesta de Lagarde, que hace pocos meses estuvo reunida con Macri en Buenos Aires, llegó a las pocas horas: “La Argentina es un valioso miembro del Fondo Monetario Internacional. Agradezco la declaración que el presidente Macri hizo hoy y espero con interés continuar nuestra colaboración con la Argentina. Se han iniciado discusiones sobre cómo podemos trabajar juntos para fortalecer la economía argentina y llevaremos estas conversaciones a cabo en breve”. La recalibración del gradualismo, que había comenzado el viernes pasado con una serie de anuncios para contener el dólar y cumplir con nuevas metas fiscales, había sido bien recibida en los mercados el día lunes. No tanto por gobernadores y el sector de la construcción, a los que se les anunciaba que no se comenzarían nuevas obras públicas aunque sí estará garantizada la continuidad de las que están siendo ejecutadas. En una actividad que estaba fuera de agenda, Macri recibió a su equipo económico, con la sensación de satisfacción por cómo habían sido recibidas sus medidas en los mercados, según aseguraron voceros del Palacio de Hacienda a Noticias Urbanas. Incluso, una hora después, recibió a la Mesa Nacional de Cambiemos en una reunión que, originalmente, iba a realizarse en Córdoba para tomar decisiones sobre el armado electoral y terminó desviándose hacia la coyuntura económica.

Macri les ratificó el rumbo político, económico y social, y seguramente les haya anticipado las alternativas que tenía para continuarlo. Sin embargo, ni el gobernador Alfredo Cornejo, ni la diputada Maricel Etchecoin y el senador Humberto Schiavoni, designados voceros de ese encuentro, brindaron alguna pista sobre lo que se estaba considerando anunciar al día siguiente. Hasta ese momento, el Gobierno contenía el frente cambiario, decía estar “satisfecho” por el impacto de sus últimas medidas y se preparaba para la batalla parlamentaria del miércoles en la que buscaría frenar un proyecto opositor sobre las tarifas.

Ahora ya es ineludible imaginar un escenario parlamentario, de aquí hasta los tiempos electorales, en el que el Fondo no aparezca en boca de la oposición, que ya goza de contenido suficiente para hacer campaña apuntando a un balotaje. Cambiemos deberá adecuar su estrategia de campaña en sintonía con los tiempos que corren, porque ya hay encuestadores que aseguran que al menos un 70 por ciento de la población rechaza recurrir al Fondo, según las consultoras D’Alessio IROL y Berensztein.

Todavía se desconoce la letra chica y los “condicionamientos” que impondrá la titular del FMI, algo que hasta el propio Nicolás Dujovne piensa que va a ocurrir y manifestaba en 2016, cuando todavía no se imaginaba dentro del gabinete nacional. Este martes, el ministro de Hacienda, quien ya se encuentra en Washington para concretar el préstamo de 30 mil millones de dólares, tuvo que salir a matizar el pensamiento de la mayoría de los argentinos. “Tenemos que tener en cuenta que es un Fondo Monetario Internacional muy distinto al de hace 20 años”, sostuvo, para luego resaltar que ese es el financiamiento “más barato” que tiene disponible hoy la Argentina. “No aumenta el endeudamiento de la Argentina, porque reemplaza a otros financiamientos, incluso más caros”, señaló, no sin antes anteponer reiteradamente la palabra “preventivo” a “línea de crédito”. Con todo esto, Macri concentra la iniciativa, aún deshaciéndose de su libreto original, en defensa de su modelo económico y condicionando su futuro político.

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