El debate que viene: la reforma política tomó vida en Fepesna

El debate que viene: la reforma política tomó vida en Fepesna

El encuentro fue promovido por la Fundación de Estudios Políticos, Económicos y Sociales para la Nueva Argentina, y contó con la participación de Miguel Ángel Pichetto y Sergio Berensztein.

El financiamiento de la política fue el tema priorizado por el senador Miguel Ángel Pichetto, quien consideró que el sistema actual “es hipócrita y mentiroso”. Lo que dijeron los demás senadores.


Este martes en el primer debate sobre la Reforma Política hubo coincidencias que la definieron como “limitada” o “corta” porque posterga el fortalecimiento de los partidos políticos, pero se aceptó que el proyecto de ley que se debatirá en el Congreso de la Nación deja espacios para discutir, negociar e incorporar cuestiones importantes como un nuevo sistema de financiamiento de la política y la “paridad” en la representación femenina y masculina.

Un encuentro promovido por la Fundación de Estudios Políticos, Económicos y Sociales para la Nueva Argentina (FEPESNA), cuya presidencia ocupa Laura Velázquez, anticipó el debate sobre la futura Reforma Política que impulsará cambios en los mecanismos electorales, entre ellos la adopción del voto electrónico en todo el país.

El financiamiento de la política fue el tema priorizado por el senador Miguel Ángel Pichetto, quien consideró que el sistema actual “es hipócrita y mentiroso” y se cuestiona indefectiblemente en momentos de crisis políticas. El presidente del bloque Justicialista-Frente para la Victoria aludió a las consecuencias que el sistema de recaudación para la política ocasionó a Brasil y a su clase dirigente, es decir a una de las causas de la caída de la ex presidente Dilma Rousseff.

Pichetto advirtió, en comparación al proceso vivido por los hermanos brasileros, que “la alta judicialización (en Argentina) puede dar consecuencias” como ocurrió en el vecino país y antes en Italia, aunque aclaró que tal observación “no significa no investigar actos de corrupción”.

Estrictamente, sobre el financiamiento de la política, Pichetto se inclinó por la implementación de un sistema “libre, más parecido al de los Estados Unidos”.

El senador nacional hizo también hincapié en la necesidad de establecer en el país un “acuerdo de gobernabilidad”, como él mismo lo propuso en consonancia con la celebración del Bicentenario, y se lamentó de que el actual Poder Ejecutivo haya elegido la vía de la discusión y la negociación “ley por ley”, es decir por el “canje” en vez de por un “acuerdo político”.

El analista político Sergio Berensztein destacó que antes de encarar la discusión en el Congreso de la Nación los dirigentes deberían preguntarse sobre “¿qué reforma política queremos?”, porque de ella dependerá en el futuro quién administrará el sistema electoral, cuál será el control del sistema y de qué modo se compensarán las distorsiones que el mismo sistema genera.

Berensztein consideró que un sistema de financiamiento de la política debería “contemplar lo político y lo público”, es decir un sistema mixto, aunque dejó en claro que mucho más importante que el financiamiento es el previo fortalecimiento de los partidos políticos.

La diputada nacional por Cambiemos Carla Carrizo interpretó la nueva reforma política como una posibilidad de “concentrar lo que está fragmentado” en relación a los partidos políticos, de modo que se eviten los partidos ineficaces y se refuercen los más competitivos. A su juicio, la preeminencia del PRO en el gobierno “interpela la capacidad de supervivencia del peronismo y del radicalismo”, partidos tradicionales que se han destacado por su alto nivel de competitividad.

La diputada Carrizo fue la primera en el encuentro en proponer “la paridad” en la representación femenina y masculina, porque “el número importa en la democracia”. Señaló que la propuesta “no es un capricho, es un derecho. Las mujeres queremos influir, y el número influye”.

Al respecto admitió que las mujeres de los sectores medios y altos han conquistado ya los espacios políticos, pero en ellos aún permanecen ausentes las representantes de los sectores populares, una realidad que supone “un sesgo de clase” en la representación femenina política.

A su turno, el senador bonaerense Sebastián Galmarini propuso preguntarse “qué tipo de partidos políticos queremos”. Inmediatamente después cuestionó la improvisación de frentes electorales circunstanciales en las elecciones Primarias y Abiertas, pues generan un gran impacto, especialmente mediático.

Galmarini consideró que la reforma política “es corta”, porque es necesario “ir más a fondo con los partidos políticos” y terminar con las reelecciones indefinidas. El senador provincial consideró que el “cupo femenino electoral fue un techo”, y promovió la “paridad” representativa que él mismo impulsó en la provincia de Buenos Aires, aún sin éxito.

Resaltó que en materia de financiamiento de la política la provincia de Buenos Aires “no tiene una ley”, y que por esa razón termina arrastrada por la ley nacional.

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