Pensar la Argentina pos-Coronavirus: un cambio de paradigma

Pensar la Argentina pos-Coronavirus: un cambio de paradigma

NU dialogó con los asesores presidenciales Alejandro Grimson y Ricardo Forster. Plantearon la necesidad de fortalecer al Estado y el fin de la apertura indiscriminada a los mercados.


La pandemia del Coronavirus, que provocó hasta el 13 de mayo 4.276.979 infectados y 294.761 muertes en toda la superficie del globo, no terminará pronto. Tampoco es posible inferir cuándo se hará efectivo el final de la exposición de los pueblos del mundo al virus, debido al desconocimiento que existe sobre el mejor método para combatirlo.

Lo único que es casi seguro es que el final aún está lejos. Solamente cuando exista una vacuna efectiva, que detenga la infección en las personas y que además las inmunice para que no contagien a otros, la tranquilidad llegará.

Pero, más allá de las consideraciones que se pueda realizar sobre los efectos médicos de la pandemia, el mundo tal como existió fue hasta los primeros días del año 2020, ha muerto. En el futuro cambiará la forma de viajar, la forma de trabajar y hasta la forma de relacionarnos con nuestros seres queridos.

La inédita característica del Covid-19, que obligó a casi todos los gobiernos del mundo a paralizar todas las actividades económicas y sociales debido a su facilidad de contagio, transparentó –y eso se radicalizará en el futuro cercano- que una fuerte presencia del Estado es fundamental para liderar la superación de la crisis que desató la eclosión del Coronvirus.

 

Grimson: “La acción del Estado es imprescindible”

Afectado por la crisis mundial –que podría ser la más grave desde el fin de la Segunda Guerra Mundial-, nuestro país no saldrá indemne del conflicto.
Si bien desde algunas usinas informativas se repite por estos días que nadie está evaluando los distintos escenarios que planteará la salida post-Coronavirus, esto no es cierto. Existe un Consejo de Asesores del presidente, que lidera Juan Manuel Olmos y del que forman parte además Alejandro Grimson, Ricardo Forster, Julián Leunda, Dora Barrancos y Cecilia Nicolini.

Noticias Urbanas dialogó con Alejandro Grimson, que destacó en principio -irónicamente- que “es más sencillo imaginar el fin de la humanidad que el fin de la injusticia y de la desigualdad”. Grimson termina de publicar un libro, que ideó y dirigió, que contiene los aportes de 29 cientistas sociales, titulado “El futuro después del Covid-19”. Por ahora, sólo existe una versión digital, pero en cuanto caigan los barbijos se convertirá en papel.

Luego, el antropólogo expresó que “creemos que la idea de la apertura indiscriminada a los mercados ha fracasado. El modelo basado en la especulación financiera finalmente fue desnudado por la pandemia. A esta altura, se demostró que la acción del Estado es imprescindible para elevar nuevamente el sistema de salud a la altura de las circunstancias”.

“Hoy quedó demostrada la necesidad de que no sea permitida la retracción del Estado que algunos autores calificaron como necesaria en los últimos 30 años. Venimos de décadas de una hegemonía del ultraliberalismo económico y de una narrativa individualista antiestatal, que negaba lo colectivo”, aseveró el asesor presidencial.

Con referencia al día después de la crisis, Grimson advirtió que “la recesión es mundial y golpeó a todos. Por estos días, algunos han insistido con que la cuarentena provoca la crisis, pero no aclaran que los países que eligieron seguir manteniendo en marcha la economía tampoco pudieron eludir la crisis, porque los negocios se retrajeron hasta límites impensados”.

Con respecto a la nueva realidad que se instaló tras la elección del presidente Alberto Fernández, este docente del Instituto de Altos Estudios Sociales (IDAES), de la Universidad de San Martín, “se generó un nuevo horizonte cuando el presidente planteó que primero hay que empezar por los últimos para construir un país igualitario”.

“El desarrollo productivo –continuó Grimson- debe conducir necesariamente al desarrollo integral de la sociedad. Para esto deben tomarse medidas de redistribución del ingreso y de ampliación de los derechos, tal como en el proceso que se produjo en Argentina y otros países latinoamericanos a partir de los primeros años de este siglo. Las fuerzas populares aprenden de sus experiencias para continuar con los procesos sociales, enfrentando a los intereses concentrados, que intentaron impedirlos, en algunos casos por la fuerza”.

Acerca de las dificultades que deberá enfrentar el Gobierno, Grimson manifestó que “el grado de conflictividad va a estar influido por la manera en que se reconfigure el mapa político después de la pandemia. Está por verse si va a existir una mayor cooperación internacional. El mundo, lamentablemente, no parece estar preparado aún para aceptar la propuesta que realizó el presidente Alberto Fernández en la reunión del G-20 de marzo de este año, cuando señaló la necesidad de la solidaridad global y la coordinación de los esfuerzos sanitarios y macroeconómicos”.

La respuesta al pedido del presidente fue, hasta ahora, negativa. “El viejo orden responde repitiendo una única promesa: sacrificio, resignarse a la expoliación masiva y a procesos de endeudamiento financiero tal que se construye el sentido común de que todos vivimos en deuda, una deuda que obstruye el futuro de varias generaciones. Y la mayor deuda global que existe es ética: hay una desigualdad creciente entre las naciones y entre las personas. Según el sociólogo y filósofo Zygmunt Bauman, trasladándolo a la realidad del Covid-19, no sólo se expande la desigual distribución de los bienes, sino también la distribución de los males”.

“Creemos que la idea de la apertura indiscriminada a los mercados ha fracasado. El modelo basado en la especulación financiera finalmente fue desnudado por la pandemia. A esta altura, se demostró que la acción del Estado es imprescindible para elevar nuevamente el sistema de salud a la altura de las circunstancias”. (Grimson).

Forster:

El filósofo Ricardo Forster, que fue entre junio de 2014 y diciembre de 2015 secretario de Coordinación Estratégica para el Pensamiento Nacional, en los tiempos en que Cristina Fernández era presidenta, sostuvo, en diálogo con Noticias Urbanas, que “el Covid-19 puso en cuarentena la autoconfianza del individuo liberal en su capacidad de salvarse a sí mismo sin ayuda del Estado, de lo público y lo común”.

“Las causalidades que general el Covid-19 tienen que ver con la globalización. Quizás hubo una transmisión del virus de un animal a un humano, pero en realidad la causa hay que buscarla en la desforestación, en la expansión de las urbanizaciones, en el calentamiento global y en una sociedad que prioriza la mercantilización”, planteó este investigador del CONICET.

Para fundar sus afirmaciones, Forster indica que “lo que antes estaba fuera, hoy está dentro de la lógica del mercado. Así quedaron atrapadas la salud, la educación y hasta el agua. Esto ocurrió no sólo en los países periféricos, sino también en los países centrales. La medicina es un claro ejemplo de esto. La visión de la medicina pública y preventiva es totalmente contradictoria con el negocio de ellos. Las empresas farmacéuticas dominan las líneas de investigación y las ventas. Así, eliminan medicamentos porque ya no les interesa o por la caída de sus precios o por ya los amortizaron. También abominan de la prevención. Por eso, el patentamiento de los medicamentos tiene un volumen similar a la industria de los virtual y digital, como Google, Amazon o Microsoft”.

Forster se indigna por la actitud de los más ricos de la Argentina. “Es necesario comparar la posguerra de 1945, cuando la respuesta de las burguesías, que antes habían apoyado a Hitler y Mussolini, fue el New Deal de Roosevelt. De esta manera, el Estado asumía un papel clave en la reconstrucción de la posguerra, frente al fantasma de la revolución socialista que planteaban los comunistas. Los dueños del capital renunciaron de esta manera a una parte de sus ganancias, lo que hizo que la redistribución de la riqueza fuera una realidad”.

Trayendo su ejemplo a la Argentina, Forster se retrotrae a 1974, “cuando ocurrió la mejor participación de los asalariados en la renta nacional. Para eso, el Estado en tiempos del peronismo tuvo un rol fundamental. Bueno, todo eso fue liquidado por el neoliberalismo en los ’80. Esto ocurrió hasta la crisis del 2008, cuando los estados rescataron a los mismos que provocaron la crisis, algo que es difícil que vuelva a repetirse”.

“Es desconcertante –finaliza Forster- la actitud de los más pudientes de la Argentina, que se oponen al Impuesto a la Riqueza, que se va a recaudar por única vez a los que posean más de tres millones de dólares. Es una política autodestructiva, porque hay que recordar que el uno por ciento de la humanidad posee el 50 por ciento de la riqueza mundial. Aquí parecieran comportarse como zombies”.

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