Desde SBASE afirman: “no hay que cerrar”

Desde SBASE afirman: “no hay que cerrar”

El ingeniero de SBASE, recordó que "en ningún momento se paró el servicio cuando el gobierno nacional realizó la obra de modernización de la línea A que incluyó el cambio de las vías.


El ingeniero civil de Subterráneos de Buenos Aires (SBASE) Raúl Ávila aseguró hoy que “no hay que cerrar” la línea A para cambiar la flota de trenes del ramal, medida que realizará el gobierno porteño a partir de la primera quincena de enero y por un plazo que puede llegar a los 60 días. “La experiencia indica que se hicieron obras mucho más complicadas y no fue necesario cerrar el servicio”, indicó Ávila.

El ingeniero de SBASE, el ente estatal porteño que tiene a su cargo la aplicación de la ley de traspaso del subte, recordó que “en ningún momento se paró el servicio cuando el gobierno nacional realizó la obra de modernización de la línea A que incluyó el cambio de las vías y el sistema de señalización, la instalación eléctrica y hasta la reconstrucción de las estaciones con réplicas de las mismas cerámicas de principios de siglo”.

En declaraciones a Télam, Avila agregó que “todos esos trabajos, que eran más complicados que el reemplazo de formaciones, se hicieron desde las 12 de la noche a las 4 de la mañana”. Además, advirtió que los trenes chinos con los que el gobierno porteño planea reemplaza a la centeneria flota de coches belgas Le Burgueoise “no tienen el sistema ATP (Automatic Train Protection), que permite frenar la formación cuando excede cierta velocidad o cruza una señal en rojo” y que “ese trabajo demora seis meses”.

Esta mañana, Juan Pablo Piccardo, presidente de SBASE, había dicho que el cambio de trenes en el ramal que une Plaza de Mayo con la estación Carabobo en el barrio de Flores demoraría “entre dos y tres meses”. Mientras que el jefe de Gobierno porteño, Mauricio Macri, anunció que la línea dejará de prestar servicio a partir de la “primera quincena de enero” por un plazo que puede llegar hasta los 60 días para permitir la adaptación de los nuevos coches que reemplazarán las actuales unidades que tienen unos cien años.

“Los trenes belgas son viejos pero al menos tienen paratren”, concluyó Ávila.

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