“Para los países emergentes nunca ha sido bueno recurrir al FMI”

“Para los países emergentes nunca ha sido bueno recurrir al FMI”

NU consultó al analista internacional Eduardo Martínez para conocer las experiencias de otros países con el FMI.

Christine Lagarde junto a Mauricio Macri

En la descripción de las “sociedades de control”, el filósofo francés Gilles Deleuze menciona la mutación de la forma de manipulación que el sistema ejerce sobre las sociedades. Así, explica que para tal fin ya no es necesario el encierro de los hombres y mujeres, sino más bien su deuda.

Por tanto, no fue casual que “independencia” haya sido la palabra que más resonó, en diciembre del 2005, en las tapas de los diarios argentinos al día siguiente en que el entonces presidente de la Nación, Néstor Kirchner, pagara la deuda que se mantenía con Fondo Monetario Internacional.

Y es que, la experiencia argentina con el Fondo nunca fue buena. Por esto, Noticias Urbanas dialogó con Eduardo Martínez, analista internacional, para conocer también las experiencias de otros países con la entidad hoy presidida por Christine Lagarde.

 

Dime tu riesgo país, y te diré cuánto debes

Eduardo Martínez hizo una clara distinción entre las experiencias con negociados con el FMI de países emergentes y países desarrollados.

Para los países emergentes nunca ha sido bueno recurrir al Fondo. Nunca nos ayudó demasiado porque nos piden casi las mismas condiciones que a un país desarrollado. En cambio, a los países más potentes les ha servido este auxilio para pasar un mal momento, pero ese no es nuestro caso”, sentenció el analista.

La diferencia entre las experiencias de ambos sectores radica en que los países emergentes o subdesarrollados, como Argentina, no resultan “Estados fuertes”, sino que son “desprolijos” en sus cuentas, sus internas políticas, y cuyo “riesgo país” se incrementa al paso que ahuyenta inversiones y la confianza tanto de los internos como de los externos.

Si bien no se plantea un panorama alentador para la Argentina, el profesional indicó que “el futuro es incertidumbre” y que “no hay forma de comparar nuestro caso con ningún otro”. Sin embargo, como tantos economistas que merodearon por los canales de televisión estos últimos días, confirmó que “no hacía falta recurrir al FMI”.

“La Argentina tenía unos 50 mil millones en reservas. Esto fue ir al peor de los prestamistas. Y mucho menos era necesario dar esa imagen de salir corriendo y tomar un avión para estar en Nueva York en menos de 24 horas para ir a negociar”, disparó Martínez, e hizo hincapié que “la Argentina podría haber ajustado más las cuentas acá adentro” y que ni siquiera era necesario “hacer grandes recortes” sino más bien “proponer un plan más creíble a futuro”.

 

¿El tiro por la culata?

El anuncio del acuerdo de la Argentina con el Fondo provocó un efecto dominó en el sistema financiero: el dólar alcanzó ya este lunes los 25,50 pesos, las tasas se inflaron un 40 por ciento, los precios corrieron con la misma suerte y nuestro “riesgo país” se disparó.

La gente tiene desconfianza y se va al dólar porque no entiende el modelo económico y así no puede imaginar su vida a futuro. No sabe si armar una Pyme, contratar más personal o no, y entonces no se puede calcular lo que se venga a futuro. Lo que hace falta es un verdadero programa económico y lograr un consenso entre los diferentes sectores políticos, cosa que no creo que llegue a suceder acá”, resumió en torno al humor social y las especulaciones financieras que provocan estos volantazos políticos.

Entonces, Martínez abre una gran interrogante al respecto de las reales intenciones de este Gobierno al tomar esta decisión.

Si “los bancos están bien”, si “no era necesario aun este préstamo”, si esta medida dispara el dólar -y con éste todo el sistema tarifario-, si “teníamos reservas”, “esto hace saltar la duda de si estas reservas realmente las tenemos” y cuestionar hasta qué punto nuestras condiciones económicas están esclarecidas.

El desfasaje en esta lógica, por ende, le hace suponer a Martínez que “con esto el Gobierno salió a decirle a los mercado, con el Fondo atrás, que somos confiables y que tenemos resto. Fue un mensaje político más que nada”.

Asimismo, sumó que “la Argentina pidió demasiado dinero en estos últimos dos años y los entes financieros ya no nos dan plata” ante “el riesgo de que la Argentina no pueda pagarlo”.

Así, “ante la duda de que en algún momento haya carencia de dólares –a sabiendas de que en una semana salieron del país más de 8 mil dólares-, es que recurren al Fondo”.

Eduardo Martínez, analista internacional

Cómo les fue a otros países con el FMI

PIGS significa “cerdos” en inglés, y se trata de la nomenclatura peyorativa con la que medios anglosajones se refieren a países de la Unión Europea, tales como Portugal, Italia, Grecia y España –y luego se incorporó Irlanda- que, tras sufrir crisis mucho mayores a las del resto de Europa, necesitaron asistencia económica externa, donde el FMI jugó un papel muy importante.

“Los rescates más importantes del FMI fueron, probablemente, los de los últimos años con los PIGS, por ser éstos los casos más graves. Llegaron a tener el 170% de su PBI endeudado”, mencionó el analista internacional.

“En caso de Irlanda e Italia, ambos tenían un colchón importante de dinero que los respaldaba y la recuperación fue bastante grande, aunque hoy mantienen una deuda importante. Y esto es así porque son países que tienen un Estado mucho más ordenado y que siempre han calificado como países confiables”, contó, al tiempo que indicó que España sigue en recuperación y mantiene una deuda de cerca del 20%.

En tanto, Grecia, que es el caso más parecido a la Argentina según Martínez, “nunca terminó de levantar cabeza y sigue con una deuda inmensa. Tuvieron que recortar sueldos, jubilaciones y asignaciones; la gente se vio terriblemente afectada”.

Nuestro semejante europeo “es también un Estado muy complicado con fuertes crisis políticas, con partidos políticos muy débiles”. “Tuvieron como presidentes más tecnócratas que políticos, y empresarios que no pensaban mucho en la política. Aun hoy tienen la mayor parte de su PBI comprometido en su deuda y bajó mucho la calidad de vida cotidiana por todos los recortes que les pidió el Fondo, ya que tuvo que poner cientos de miles de millones de dólares. Y aun así su recuperación ha sido casi nula”.

 

Casos cercanos: Colombia y México

Con qué suerte corrieron casos latinoamericanos compete también a los argentinos para su observación.

En el caso colombiano, el FMI les impuso como condicionamiento para brindar asistencia económica subir impuestos y, en tanto, decidieron subir el IVA.

“Esto tuvo un impacto muy importante en su economía. Pero pudo captar mucho mercado perdido por su vecina Venezuela que está muy mal. Esto les permitió exportar en mayores cantidades, obtener una mayor recaudación y les permitió un crecimiento de 1,7 o 2 puntos anuales”. Lento pero seguro.

En cambio México, que viene con un crecimiento más exitoso -aproximadamente 5 puntos anuales-, su estabilidad está sujeta a que Estados Unidos no se vaya del Tratado de Libre Comercio de América del Norte que comparten con Canadá.

Es decir, el FMI entiende que México está cumpliendo con las metas pero tendría efectos devastadores que el gigante norteamericano salga del acuerdo y que ese crecimiento se pierda. Sumado a esto, el FMI apuntó que las potenciales implicaciones de la reforma tributaria en ese país suman incertidumbre, y que si quiere crecer en el mediano plazo deberá adoptar las condiciones impuestas por el ente en su política fiscal, para así reducir la relación con la deuda pública, generar una mayor eficiencia en el gasto público, y provocar una mejor recaudación tributaria.

“Por eso creo que el caso más prolijo es Colombia, que crece menos pero que no tiene variables tan de riesgo como México”, puntualizó. Aun así, “ambos casos son situaciones menores a las de las PIGS, ya que su PBI comprometido supera un poco más del 50% de la deuda”.

 

“Nos íbamos a convertir en Venezuela”

Para América Latina y el Caribe, el FMI proyecta un aumento del crecimiento de 2% para este año y del 2,8% para el 2019.

Venezuela, en tanto, sigue postulándose como el país que sigue dañando el promedio de crecimiento de la región, ya que se prevé que este año se contraiga 15% y en el 2019 un 6%.

Aunque “no ser Venezuela” fue una de las propuestas que llevaron a Cambiemos al Gobierno en las últimas elecciones presidenciales del 2015, el FMI parece no ver tanta diferencia entre ambos casos, al menos en algunos términos.

“Cuando el FMI en octubre del año pasado decidió calcular cuánto dinero necesitaba Venezuela para ser rescatada, un país que tiene 800% de inflación, calculó que el primer rescate tendría que ser de 30 mil millones de dólares. ¿Cuánto calificamos nosotros en este momento? Lo mismo que Venezuela”, pinchó Martínez.

Metiendo aun más el dedo en la herida, afirmó “Argentina está peor calificada que Grecia”: “Los intereses y las condiciones que dispone el FMI se basan en cuántas posibilidades tiene un país en pagar la deuda, y nosotros no somos confiables”.

Aun hay más: “Ni siquiera los capitales extranjeros vienen a una Argentina que tiene una tasa del 40%, cuyos depósitos de dinero aumentarían en un año ese porcentaje, el más alto del mundo. Y no vienen porque no confían en la política del Estado”.

Incluso, con el nuevo acuerdo “stand by”, el presidente Mauricio Macri conseguiría consagrar a la Argentina como campeona mundial de endeudamiento con el Fondo.

“No es el mismo FMI que hace 20 años”

El ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, el mismo que en el 2016 defenestró la idea de “volver al Fondo”, argumentó que hoy el Fondo Monetario Internacional no es el mismo que hace 20 años, pretendiendo mencionar que ya no resulta una idea tan riesgoso asistir a este ente en busca de sustento económico.

La esencia no cambia. “Cuando el ministro Dujovne habla de que el FMI de hoy es distinto al de hace 20 años, tenemos que recordar que hace unos 13 años le pagamos al Fondo, y salió muy chiquito en los diarios después que el FMI que empezó a cerrar sucursales en el mundo porque no podían bancarlas, porque habían pagado la deuda externa Brasil y Argentina y vivían con nuestros intereses“.

“La gente debe entender que el FMI rescata el sistema financiero y no el productivo, lo que significa que cuando uno pide un préstamo al FMI es para inyectar dinero en los bancos sobre todo, y en el sistema financiero en general”, explicó el especialista: “La plata nos viene a nosotros, no a la gente”.

“En 60 años, la Argentina tuvo 26 rescates del FMI”, y “ninguno terminó bien, porque las tasas impuestas y las consecuencias fueron terribles”. Este no es un cuento nuevo para los argentinos y, aunque este FMI no fuese el mismo que hace 20 años, Argentina no deja de ser un país emergente, desprolijo y cuyas riendas están en manos del empresariado.

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