“Los problemas de la Argentina no se resuelven retrotrayendo los derechos de los trabajadores”

“Los problemas de la Argentina no se resuelven retrotrayendo los derechos de los trabajadores”

En exclusiva, el presidente del bloque de Unidad Ciudadana en la Legislatura porteña, Carlos Tomada, dialogó con NU.

Carlos Tomada.

Carlos Tomada fue ministro de Trabajo desde la asunción de Néstor Kirchner, en 2003, hasta el fin del segundo mandato de Cristina Fernández. A partir del 10 de diciembre de 2015 se convirtió en el jefe del bloque del Frente para la Victoria en la Legislatura porteña. Aunque prefiere no adelantar si la exmandataria buscará regresar a la Casa Rosada en 2019, asegura que ella “está a full con su compromiso de siempre”. Crítico de las políticas laborales del Gobierno nacional, declara que en los últimos tres meses la imagen del oficialismo se desgastó y confía en que se logrará un armado opositor para las próximas elecciones.

 

–¿Cómo es trabajar como legislador, en comparación con ser ministro?

–En lo personal fue una experiencia que no tenía. Es muy importante en términos del trabajo parlamentario, que tiene sus propias reglas y características. Me ha permitido involucrarme en otros aspectos de la vida cotidiana que conocía solo de las campañas, pero que desde la propia tarea legislativa uno los debe abordar.

–¿Cómo están las relaciones entre el kirchnerismo y el peronismo en la Legislatura?

–En 2015 estaba muy dividido. Con el comienzo de la gestión y como jefe de bloque me parecía que era imprescindible tener un bloque unido y empezamos a trabajar en ese sentido. Unos meses más adelante, producto de algunas discusiones en relación con el encuadre de ciertos temas, un sector se fue y se conformó el Bloque Peronista. Durante este tiempo seguimos trabajando juntos, en muchos casos votando juntos y en algunos manteniendo diferencias. El trabajo de estos dos años nos ha llevado a conformar un interbloque con el que hemos empezado a funcionar y donde tengo depositada mucha expectativa para trabajar de manera conjunta.

–¿Cómo evalúa la reforma laboral que quiere impulsar el Gobierno nacional?

–El tema hay que inscribirlo, por un lado, en un proceso reformista laboral, que se da en otras latitudes, producto de la crisis que se está viviendo y que se reflejó acá. Plantean una señal que yo rechazo, de que los problemas de la Argentina se resuelven retrotrayendo los derechos de los trabajadores. Eso está bastante lejos de la realidad. Venimos de atravesar, en estos últimos años, una precarización del empleo, que es un tema muy grave hacia el futuro. Y a fin de año vimos un enorme retroceso en términos de seguridad social. No es por ahí que se van a solucionar los temas del consumo y la industria ni el crecimiento económico. Sea como sea que se aborde, no estoy de acuerdo.

–El Gobierno alega que es una forma de hacer más atractivo el país para los inversores extranjeros.

–Los problemas de competitividad de la economía no pasan por los salarios. En todo caso pasan por las inversiones, por los costos de logística, por la ausencia o la presencia de crédito. Me parece que se puede abordar de otra manera. No coincidimos con el Pro en la forma de abordar los procesos de crecimiento. Creemos que se hace fortaleciendo la demanda, con más trabajo y seguridad social, para que haya consumo. No comparto la idea del endeudamiento como forma de crecimiento. Vemos un crecimiento de la evasión y de la fuga de capitales. Es gravísimo que se sigan fugando capitales de la Argentina. Y creo que la Argentina ya ha vivido estas experiencias.

–¿Cree que Jorge Triaca debería renunciar?

–A mí no me interesa hablar de cuestiones personales, no es mi opinión la que importa sino la del Gobierno. Él verá qué decisión adopta. El problema está en el Gobierno, que se expresó diciendo que ellos sienten que no es algo grave. Y considerar esto como algo no grave es lo que hace que haya tantas denuncias. Porque hay evidencias sobre otros casos, tanto o mucho más trascendentes, donde se han dilapidado fondos públicos. Hay una nueva forma de llamar a los problemas: “conflictos de intereses”. No sé por qué esto no ha tenido más presencia mediática, porque revela a un Gobierno que no duda en defensa de sus funcionarios y se pone frente a la sociedad.

–¿Cree que Moyano es víctima de una persecución por parte del Gobierno?

–Hay un ataque general contra el sindicalismo. Ellos dicen que están combatiendo a la corrupción y que por eso caen sobre dirigentes sindicales. Pero ellos persiguen al sindicalismo y usan a la corrupción como un argumento para avanzar, más allá de los casos individuales.

–¿El Gobierno tiene influencia sobre la Justicia federal?

–Sí. Y no es algo que piense yo. Es curioso cómo hay crónicas periodísticas que elogian este comportamiento del Gobierno. Editorialistas que escriben gozosamente sobre las cosas que van a pasar con la Justicia, los fallos que van a salir, decisiones que se están tomando. Y cuando es el Gobierno el que está involucrado, también lo celebran. Es una demostración del Gobierno para avanzar sobre unos sectores.

–¿El Gobierno de Cristina tenía influencia sobre la Justicia?

–Probablemente el anterior Gobierno la tuviera, no me consta, salvo por algunos resultados. No descarto que ningún gobierno tenga injerencia sobre la Justicia. Es una característica, a lo mejor no muy positiva, de todos los gobiernos.

–¿Habla con Cristina?

–Sí.

–¿Seguido?

–Seguido no. Me ha llamado, me ha consultado sobre distintos temas con cierta periodicidad, pero no tan seguido.

–¿Piensa en presentarse en 2019?

–No hemos hablado sobre ese tema. Lo que observo en ella es que está interiorizada sobre todos los temas y problemas. Algunas conversaciones tienen reminiscencias de etapas anteriores, cuando nuestro vínculo era de otra manera, y tiene la misma intensidad, interés y preocupación. Eso me da cuenta de que está en la política, de que está a full con su compromiso de siempre. Pero es una enormidad pensar en candidaturas en estos tiempos. Conociendo su responsabilidad, creo que ni ella se permite pensar en eso en estos tiempos, es una senadora de la Nación.

–¿Hay posibilidades de que sea desaforada y vaya presa?

–En tiempos normales no hay posibilidades. En estos tiempos, y con la actitud de algunos sectores de la Justicia, es una posibilidad y siempre va a serlo.

–¿Habla con Julio de Vido? ¿Cómo recibe sus cartas donde habla de excompañeros y critica a Cristina?

–No he hablado con De Vido. Creo que las reacciones individuales en medio de un proceso colectivo, sobre todo si son negativas, terminan siendo negativas para el proceso. Pero entiendo que, desde lo humano, cualquiera tiene derechos y necesidades para exponerlos.

–¿Cómo recibió la salida de Amado Boudou de la cárcel?

–Me pareció que se restablecía un principio de derecho. Que estuviera detenido, en términos de procedimientos, me pareció una barbaridad.

–¿Se va a restablecer el peronismo?

–Creo que hay un proceso de reacomodamiento en la política en general. La presencia de Cristina en el Senado va a tener una repercusión en el día a día. Así como la conformación del nuevo bloque del FpV y PJ con Agustín Rossi y otros legisladores que no van a dudar sobre cuál va a ser su voto. Hay un escenario que todavía tiene que acomodarse, en el que el oficialismo se ha visto castigado por la opinión pública en los últimos 90 días, que ha llevado a un reacomodamiento o replanteo de algunas estrategias.

–Si el kirchnerismo lograra llegar al gobierno nuevamente en 2019, ¿le gustaría volver a un cargo ejecutivo?

–Estoy muy bien. Esto que vivo hoy me ha vuelto a la vida cotidiana normal, pero siempre voy a estar donde me requiera mi conducción y mi militancia.

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