Larreta: “La inseguridad es la gran preocupación de los vecinos”

Larreta: “La inseguridad es la gran preocupación de los vecinos”

Un día después de la puesta en marcha de la Policía de la Ciudad y de la polémica por los piquetes, el Jefe de Gobierno porteño visitó la comisaría 30.


El jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, Horacio Rodríguez Larreta, visitó, este martes, la comisaría 30 de la nueva Policía de la Ciudad, en la que se realizaron obras de ampliación y refacción, y destacó que el “objetivo” de la reforma es “que los policías estén en la calle”.

La visita se dio en el marco de una fuerte polémica desatada por  el tema de los piquetes (y su protocolo) y los uniformes, que ayer blanco de los medios y algunos políticos que pretendían que desde el lunes a la cero hora cambiara la realidad política argentina. Una ingenuidad que se verá cómo se desarrolla por estos días, con un cambio tan estratégico luego de muchos años de funcionar de otro modo.

Ya no se tratará del color negro o del azul oscuro que alternó la Federal, ni del blanco resplandeciente de la Metropolitana. Esta vez, el uniforme será una mixtura entre bordó y chalecos celeste claros que no sólo despertaron burlas en las redes sociales, sino que dispararon un sentimiento de vergüenza e indignación entre algunos propios miembros de la fuerza de seguridad.

Algunos oficiales de la Policía Federal se mostraron descontentos con el uniforme que tendrán que empezar a vestir en los próximos meses. Existe un sentimiento de pérdida de autoridad y, también, aparece un inevitable prejuicio a asumir un cambio, después de vestir ese azul oscuro desde hace décadas.

A eso se sumó la interna tanto a nivel político entre los ministros Bullrich de Nación y Ocampo de Ciudad, como a nivel operativo con algunos resabios de resistencia de traslado de los federales a la nueva Policía.

Como si fuera poco, se agregó el crimen que produjo la toma de la comisaría de Flores y que tuvo un impacto tan grande en la sociedad, que el propio Larreta dijo hoy que Flores sería uno de los primeros barrios en donde actuaría la nueva Policía de la Ciudad.

Además familiares de policías asesinados se acercaron a la comisaría 30 para expresarle al Jefe de Gobierno sus preocupaciones.

“Tomamos una decisión histórica, se había anunciado hace 40 años la necesidad de que la Ciudad tenga su propia policía”, señaló Rodríguez Larreta, que estuvo acompañado por el vicejefe de Gobierno porteño, Diego Santilli; el ministro de Seguridad, Martín Ocampo; los secretarios de Seguridad porteño y nacional, Marcelo D´Alessandro y Eugenio Burzaco, respectivamente; y el jefe de la Policía de la Ciudad, José Pedro Potocar.

El Jefe de Gobierno aseguró que ya se pueden ver mejoras en “muchos frentes” y precisó: “Dijimos que había que capacitar a muchos efectivos transferidos, ya se capacitaron 6 mil; dijimos que había que sacar policías a la calle, ya se sacaron 200 policías a la calle en ese proceso; dijimos que íbamos a incorporar tecnología, ya pusimos los primeros lectores de patentes; dijimos que había que fortalecer la seguridad en el transporte público, pusimos más policías con cámaras en el subte y bajaron  las denuncias”.

“Sé que hoy (la inseguridad) es una gran preocupación de los vecinos de todos los barrios. Nuestro objetivo es que los policías estén en la calle”, aseguró Rodríguez Larreta, al tiempo que resaltó que la instrumentación de la nueva fuerza de seguridad “es una reforma estructural”.

A su vez, sostuvo que “todas las comisarías (de la Ciudad) hoy están abiertas, en funcionamiento y al servicio del vecino como siempre, aun así todavía tenga la marca de la Policía Federal o Metropolitana”, y recordó: “A partir de ahora pueden hacer la denuncia en cualquier comisaría. Antes tenían que ir específicamente a la de su barrio”.

En la Comisaría 30, ubicada en la calle California 1850, en el barrio de Barracas, se hicieron trabajos de puesta en valor, refacción y ampliación de la infraestructura existente.

Además, se pintaron todos los ambientes de la seccional, se colocaron nuevos equipos de aire acondicionado, se amplió el sector de vestuarios y el de alcaidía.

Cabe destacar que la obra incluyó la construcción de seis celdas individuales y dos generales, que fueron hechas bajo los mayores estándares de seguridad, y equipadas con artefactos sanitarios automáticos y anti-vandálicos.

En la alcaidía se instalaron también cámaras de seguridad y se construyó una sala de fichado, sector médico, comedor y un lugar de guardado para los elementos secuestrados a los detenidos.

Asimismo, se montó un nuevo cuarto de control con vista al pasillo de las celdas, desde donde se operan los comandos de las instalaciones eléctricas, del sistema de cámaras y de la iluminación. También se arreglaron las áreas de logística y de guardia interna, para que haya mayores medidas de seguridad y para que sean más funcionales al trabajo que se hace allí.

Las obras incluyeron además la pintura de la fachada del edificio, se colocaron escudos y señalética de la Policía de la Ciudad, se retiró el enrejado perimetral y se parquizaron varios sectores del frente para generar una mayor integración del edificio con la vía pública.

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