La nueva guerra es por la conquista del centro del arco político

La nueva guerra es por la conquista del centro del arco político

Opinión.


El objetivo de la hora es generar la mejor fórmula del centro político y genera obsesión en algunos y obliga a la transformación de todos los espacios políticos. La moderación, los buenos tratos y la esperanza de poder arreglar de manera plural y democrática un país que se desintegra social y productivamente, es el nuevo algoritmo o cóctel que te acerca al  triunfo en octubre.

Hacia allí acude racionalmente nada más ni nada menos que la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner, empoderando con la precandidatura a Presidente a su recuperado amigo, Alberto Fernández. Un hombre propio (fundador del kirchnerismo) devenido luego en un opositor que la enfrentó y la abandonó por casi siete años. Ya fue.

Este miércoles el ex jefe de Gabinete de Néstor fue aún más lejos y reiteró la invitación al “Nuevo Espacio Abierto K” al jefe del Frente Renovador, Sergio Massa, a quien definió como uno de los mejores dirigentes “de su generación”. Pero no se detuvo ahí, también llenó de elogios a Emilio Monzó, el presidente de la Cámara de Diputados que responde a Cambiemos. Éste, enfrentado con Marcos Peña, siempre amagó con irse y es uno de los dirigentes más buscados por todos los espacios menos, curiosamente por aquel al que ¿pertenece? hasta diciembre.

Axel Kiciloff y Emanuel Álvarez Agis intercalan su actividad proselitista el primero y la privada el segundo, con mensajes y viajes tranquilizadores a los mercados del primer mundo, mientras que Alberto Fernández se acerca a Guillermo Nielsen, un hombre que garantiza lo que el mundo quiere garantizar. La sensatez aquí también domina la escena.

Aunque se bloquea desde la Jefatura de Gabinete cualquier cambio de esquema, les es imposible evitar el pedido de los radicales -y también de algunos propios, éstos por lo bajo- que la ampliación de Cambiemos no puede ser cosmética, como planean.

Mientras tanto en los cuarteles del oficialismo, es ya imposible desterrar la idea de la bajada de la candidatura de Mauricio Macri. Se intentó todo. Macri se recuesta, siempre que sale, en el plus del que goza el espacio, María Eugenia Vidal. Aunque  se bloquea desde la Jefatura de Gabinete cualquier cambio de esquema en ello, les es imposible evitar el pedido de los radicales -y también de algunos propios, éstos por lo bajo- que la ampliación de Cambiemos no puede ser cosmética, como planean. Debe ser profunda, no solo en nombres sino en ideas y hechos, debe abandonar la ya saturada cruzada anticristinista y sumar algo de peronismo y centro izquierda para que la resultante sea el centro exacto. También el debate entre ellos es cómo abandonar la derecha del arco y cambiar las políticas fracasadas, además de escuchar e introducir nuevos actores y candidatos.

Los que eran los propietarios del centro durante la polarización creciente que dominó la escena política los últimos dos años, o sea los peronistas moderados de Alternativa Federal (Schiaretti/ Massa) más un distante Roberto Lavagna, se enredaron -tras la jugada de Cristina- y se mostraron descoordinados en las últimas 48 horas. No hay posturas ni discurso único, sino que prima el individualismo, sobre todo Lavagna, que si bien es el mejor receptor de los desencantados de Macri, la soledad que milita -si no cede- no le será suficiente para llegar a las elecciones moviendo la aguja.

Entretanto, un Massa ampliamente requerido y más potente por estos días, sabe que para cruzar de vereda -si lo hiciera- debería emprolijar su espacio de pertenencia -o sea AF- para relanzarse con fuerza y mandato.

Todavía no hay nada dicho, aún falta un mes para el cierre de candidaturas, pero el movimiento de Cristina hacia el centro sorprendió tanto que los que allí estaban se enceguecieron.

Macri, mientras tanto, resiste pero su estructura cruje cada vez más fuerte en el tránsito por llegar al lugar indicado en tiempo y forma. Por ahora sigue más cerca del problema que de la solución. Y hay que salir de ahí, el tema es cómo.

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