Jorge Rodríguez: “Los tirapiedras del River-Boca actuaron muy parecido a los servicios”

Jorge Rodríguez: “Los tirapiedras del River-Boca actuaron muy parecido a los servicios”

La Policía porteña, la Gendarmería, la Prefectura, los barras y los políticos fueron los apuntados, en una entrevista con NU, por el especialista en seguridad.


“Come de mí, come de mi carne”, repite una song rock en un trance hipnótico, que Gustavo Cerati bautizó “Entre caníbales”. Los caníbales modernos y urbanos se corporizaron en el violento ataque que sufrió el micro de Boca en la frustrada final de la Libertadores, pero también tienen que ver con la interna policial que se vive en la Ciudad desde los tiempos del traspaso de la Policía Federal.

Para desentrañar lo que sucedió y para conocer cómo influyó la interna del área de la seguridad entre las fuerzas de la Ciudad y las de la Nación, Noticias Urbanas habló con Jorge Rodríguez, exasesor del Ministerio de Seguridad en la época de Nilda Garré y exasesor de la Legislatura en la materia. El especialista en seguridad, también escribió el libro “Laboratorios de cocaína en la Ciudad de Buenos Aires”.

Rodríguez le apuntó a la política y disparó contra la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, y contra el ahora exministro de Justicia y Seguridad porteño, Martín Ocampo. “Ni ambos ministros ni ninguno de sus funcionarios ministeriales han demostrado, en todos estos años, tener la menor idea sobre cómo se brinda seguridad”, disparó.

–¿Por qué cree que falló el operativo de seguridad en el partido entre River y Boca?

–En realidad hubo un “no operativo” en el medio de la emboscada de Núñez, con una agresión con piedras, botellas, pirotecnia y gases contra el micro del equipo visitante a lo largo de más de 500 metros, que terminó recién dentro del club local, lugar en el cual siguieron rompiendo el vehículo. La continuidad de la emboscada fue la agresión durante más de tres horas al personal policial, filmada en decenas de cámaras. Parece un “milagro” que no haya muertos ni heridos graves.

–¿Cree que hay un sector de la Policía de la Ciudad enojada con el traspaso, que boicoteó el operativo y trabajó para que saliera mal? 

–Más allá de eventuales internas policiales o políticas, que se asemejan a disputas mafiosas, no existió planificación ni evaluaciones u objetivos tácticos y estratégicos, cuestiones que justamente definen un “no operativo”. Los motociclistas que no ven a cientos de individuos vestidos de rojo y blanco o que modulan en otra frecuencia que no es captada por el personal de Prefectura y de Gendarmería, o los policías en moto que no tienen a bien alternativamente parar la caravana e intentar desviar su curso para no introducirla en “territorio enemigo”, o que los pocos policías presentes en el punto más crítico no vieran –y avisaran– que se venía un desastre son expresión de la misma no planificación.

–¿Qué rol cree que cumplieron Prefectura y Gendarmería, fuerzas a cargo de Patricia Bullrich, en el fallido operativo?

–El papel de los efectivos de Gendarmería y de Prefectura fue tan lamentable como el del personal policial, pero las órdenes que tuvieron de “permanecer en sus posiciones” durante al menos las tres horas en que recibieron piedrazos y botellazos parecieran confirmar que los jefes de las fuerzas persiguen el objetivo de lograr la muerte de varios de sus efectivos, vaya a saber por qué cuestiones perversas o recaudatorias (tanto en términos políticos como financieros).

–¿Cree que la interna entre los ministros Patricia Bullrich y Martín Ocampo influyó para que el operativo fracasara?

–La interna entre ambos personajes es absolutamente secundaria; lo esencial es que ni ambos ministros ni ninguno de sus funcionarios ministeriales han demostrado, en todos estos años, tener la menor idea de seguridad, ni de delitos complejos o simples, ni de narcotráfico, y que todo lo que han hecho hasta ahora son patéticas ventas de humo a la población. Esto es, piensan demasiado bien para suponer que no realizaron “negocios”.

–¿Qué opina del comportamiento de los agresores?

–Los “pelotones” tirapiedras se movían en forma cuasimilitar, con avances en abanico –alas desplegadas hacia adelante– en la ofensiva, y cuando retrocedían lo hacían cerrándose tipo pinzas. Todo esto muy similar a los distintos tirapiedras servicios de las distintas manifestaciones realizadas en el Congreso y alrededores, en las cuales tampoco identificaron ni procesaron a nadie.

–¿Qué papel jugaron las autoridades políticas, tanto de la Ciudad como de Nación, para que todo saliera mal?

–Tampoco me parece casual que casi todos los ministros o ministras de Seguridad, desde 2010 hasta el presente, hayan sido personas que no tenían el más mínimo currículum para ocupar esos puestos y que además se rodearon de ineptos; por ejemplo, la jefa de asesores de la exministra Garré era su hija, aparentemente psicóloga, y me consta que no sabía que significaba .9 u 11.25 –calibres de pistolas– ni tampoco RPG, proyectiles tierra-tierra o tierra-aire; o el ministro Ocampo y sus colaboradores, que en las reuniones con vecinos no conocían las definiciones de comandantes tácticos o estratégicos ni de operativos de saturación.

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