Cristina pidió algo más que la unidad y también le mandó una señal a Trump

Cristina pidió algo más que la unidad y también le mandó una señal a Trump

Presentó su libro en medio de una multitud. Las primeras filas fueron ocupadas por actores y militantes de los derechos humanos. Qué dijo.


A pesar de la lluvia, la multitud que estaba afuera de la Feria del Libro se mantuvo firme esperando la presencia de Cristina Fernández de Kirchner, quien a partir de las 20 fue la estrella de la noche. La expresidenta presentó su libro Sinceramente. Al comienzo de su discurso habló del libro y destacó el rol que tuvo Alberto Fernández (ubicado en la primera fila) en la concreción del mismo. En un tono conciliador y poco poco, luego de hablar de las crisis más recientes del país, empezó a hablar de política y a desgranar definiciones importantes.

«Por supuesto que nadie en épocas de discursos de unidad, de grandes acuerdos entre sectores políticos, dirigenciales, sociales, sindicales, la iglesia, nadie puede estar en desacuerdo con esto. Va a ser necesario algo más, un contrato social de todos los argentinos y las argentinas, con metas verificables, cuantificables», dijo.

Y luego agregó: «Si tuviera que ponerle un título sería un contrato social de ciudadanía responsable que involucra a todos, desde el empresario ciudadano y con su responsabilidad, por un dirigente sindical, un intelectual, un ciudadano que trabaja de operario para aquellos también que hoy son cooperativistas, o tienen un pan de trabajo. No hay mayor compromiso, primero desde el Estado, de generar las condiciones, y segundo de los empresarios para generar ese empleo, no hay posibilidades en este mundo tan difícil de generar crecimiento económico sin mercado interno fuerte», completó.

En otro momento estableció su posición y eso pareció un mensaje para los demás: «No creo en los neutrales, se habrán dado cuenta… para neutrales están los suizos, los argentinos no somos neutrales. Nunca lo fui ni lo quiero ser».

«No creo en sociedades maravillosas ni en malos dirigentes, creo que hay algo de reflejo arriba de lo que hay abajo y viceversa, con nuestros defectos y limitaciones, entonces quise transmitirles a los jóvenes lo que me tocó vivir, lo que estoy viviendo y lo que están viviendo los argentinos, son momentos muy difíciles», añadió.

En otro tramo del discurso, Cristina elogió a la administración de Donald Trump en los Estados Unidos: «Miren lo que esta pasando en Estados Unidos. La economía vuela, tienen el indice de desempleo más bajo desde hace 50 años. Teóricamente la Reserva Federal debería subir la tasa de interés para que la economía baje. No. Algunos se dieron cuenta que tenían que volver a generar trabajo industrial adentro del país para volver a generar riqueza. Sería bueno que aquellos que viajan tanto para allá y escuchan tanto lo que les dicen allá, imiten lo que hacen allá».

Tampoco faltaron las críticas al actual gobierno. «Cuando Néstor Kirchner asumió como presidente de todos los argentinos en medio de una crisis muy importante en 2003, recibimos el gobierno, que veníamos de una crisis brutal en 2001, y recibió Néstor 2,3 millones de planes Jefes y Jefas de hogar, que era un instrumento importante que había tenido el gobierno de Eduardo Duhalde y el ministro Roberto Lavagna para paliar la terrible crisis de 2001, y cuando nos tocó entregar en 2015 el gobierno, de aquellos planes había 207 mil porque habíamos generado millones de puestos de trabajo que permitieron a esos planes poder encontrar una ocupación».

Entonces Cristina recordó que los que la tildan de populistas ahora tienen más de 400 mil planes, en obvia alusión al gobierno de Macri que duplicó esa asignación.

«Mucha gente decide sobre información que no es correcta. No tienen tampoco la culpa de no tenerla. Estas son las cosas que me llevaron a escribir experiencias. Y creo que estamos en un momento muy especial de nuestro país, de nuestra historia, en el que es necesario aportar este tipo de debates. Sinceramente como lo digo… Sinceramente me pareció un título… que es el aporte que puedo hacer para que todos podamos en serio construir algo diferente. Porque lo que puede ser disconformidad con lo ideológico, para muchos argentinos y argentinas es el sobrevivir todos los días. Y cuando digo sobrevivir, lo digo en términos literales, no en términos literarios. Todos tenemos que hacer ese esfuerzo, sin clichés ni lugares comunes», agregó.

Y también dijo: «Nadie puede estar en desacuerdo con estos enunciados, pero permítanme decirles que va a ser necesario algo más. Un contrato social de todos los argentinos y todas las argentinas. Con metas verificables, cuantificables, exigibles. Miren, yo me acuerdo el pacto social de Perón y José Ber Gelbard. Es necesario que ganen todos, que todos coman. Sin que nadie se ofenda, pero creo que el último gran dirigente empresario que tuvo el país fue Ber Gelbard. Me acuerdo del pacto social que fue bombardeado, un momento difícil del país. Pero yo tengo muy presente, ese 12 de junio cuando a la mañana, que es algo que se oculta normalmente, muchos se acuerdan del Perón que dijo ‘llevo en mis oídos la más maravillosa música…’, pero antes hubo otro Perón que denunció que no se estaba cumpliendo el acuerdo social, que había especuladores, y que él había venido a contribuir a la patria, pero que si estas costumbres…, que él estaba dispuesto a renunciar».

 «Va a ser necesario un contrato social de todos los argentinos», fue una de la frases que más recalcó.

La presentación de Cristina tuvo público en tres lugares distintos, los mil que estaban en la sala escuchándola, los más de tres mil que estaban viéndola en una pantalla en otro d la Feria y la mayoría, que estaba afuera de la Feria, en la calle, siguiéndola, también desde una pantalla.

Las primeras filas fueron ocupadas por actores y actrices como Leonardo Sbaraglia, Cecilia Roth, Pablo Echarri, Nancy Dupláa, Gastón Pauls, Victoria Onetto y Darío Grandinetti, los músicos León Gieco, Javier Malosetti y Lisandro Aristimuño. Todos ellos se sentaron junto a integrantes de Madres y Abuelas de Plaza de Mayo como Estela de Carlotto, Hebe de Bonafini, Lita Boitano y Taty Almeyda.

Detrás de ellos se ubicaron distintos dirigentes políticos y otros militantes kirchneristas entre los que se destacan el premio Nobel de la Paz Adolfo Pérez Esquivel y los diputados Agustín Rossi, Daniel Filmus, Cristina Álvarez Rodriguez, José Luis Gioja, Felipe Solá, Luis Beder Herrera y Fernando Espinoza.

Además, estuvieron la senadora bonaerense Teresa García, el intelectual Ricardo Foster, el legislador porteño Carlos Tomada, el diputado provincial por Entre Ríos Sergio Urribarri, Jorge Taiana, la senadora Silvina García Larraburu, los ex jefes de Gabinete Aníbal y Alberto Fernández, el ex secretario de Legal y Técnica Oscar Parrilli, el ex ministro de Agricultura Julián Domínguez, el ex juez de la Corte Suprema Raúl Zaffaroni.

Tambíen se encontraban en la sala Borges los intendentes Gustavo Menéndez (Merlo), Walter Festa (Moreno), Julio Zamora (Tigre), Fernando Grey (Esteban Echeverría) y Mario Secco (Ensenada), Gabriel Katopodis (San Martín), Verónica Magario (La Matanza), Martín Sabbatella y su esposa Mónica Macha. En la fila sexta estuvieron dos diputados exmassistas y hoy en Red por Argentina Daniel Arroyo y Fernando Asencio.

 

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