El peronismo ortodoxo dará batalla en la Ciudad de Buenos Aires

El peronismo ortodoxo dará batalla en la Ciudad de Buenos Aires

Plantean el revulsivo de revertir la autonomía porteña. Se reunieron con sectores religiosos y "nacionalistas no liberales" para ir a primarias.

Fabre, con el micrófono, mientras Moreno y Challú escuchan.

En diálogo con Noticias Urbanas, voceros del justicialismo confirmaron que su sector presentará listas para competir en las primarias porteñas, con el objetivo de ubicar a sus candidatos para las elecciones del 27 de octubre próximo.

“El tema por estos días es cómo se ordenan el PJ nacional y el de la Ciudad de Buenos Aires para las elecciones -manifestó uno de los referentes-, teniendo claro que también puede ocurrir que antes de éstas asuma un gobierno de transición, si la situación económica de desmadrara”.

NU: ¿Es posible que ocurra?

Sí, claro. Creemos que es más posible que ocurra esto que no ocurra. Es muy simple explicarlo. Si el Gobierno quiere mantener controlado el dólar y, por eso, la tasa de interés que pagan es del 68 por ciento en dólares, no hay ninguna posibilidad. Porque si controlás el dólar y éste se mantiene igual dentro de un año y pagás un 68 %, es un 68 % en dólares. Como hay varios que hacen la cuenta, éstos están esperando el momento para hacer la ganancia antes de irse, lo que puede ocurrir dentro de una semana o dos o dentro de más tiempo. Sería otra cosa es si se pagara una tasa del 68 % y el dólar se devaluara un 50%, porque ahí terminaríamos pagando un 15%.

NU: ¿Usted dice que el Gobierno está en retirada?

Quizás estén en retirada del gobierno, para que asuma un gobierno de transición. En ese marco, que puede darse, Lavagna puede ser tanto un candidato de transición, para después quedarse, como puede ser el candidato en el caso de que no haya un gobierno de transición.

Para explicar su opción, el dirigente expresó que “a nivel nacional, el Congreso del PJ garantizó que vamos a integrar un fente electoral. Esa ‘lapicera’ la tienen José Luis Gioja y Gildo Insfrán. Esto es muy importante, porque si el Partido Justicialista tiene mandato para integrar un frente, ellos son los que van a convocar, lo que es muy distinto a adherir a un frente. Si adherimos a un frente, en cambio, el que tiene la lapicera es el que convoca al frente al que vos adherís, que puede ser otro partido. Fue lo que pasó con Florencio Randazzo en la Provincia de Buenos Aires, por eso no le dieron la posibilidad de paticipar en las PASO, porque el PJ no integraba Unidad Ciudadana. Por esta razón, a un afiliado peronista no tenían porqué permitirle intervenir en una primaria. En este caso, Unidad Ciudadana incorporaba como extrapartidarios a los candidatos peronistas”.

En cuanto a su propio futuro, el referente del peronismo tradicional advirtió que “el problema sería lo que va a pasar en Capital, porque podría darse la situación de que, entre gallos y mediasnoches se convoque a un Congreso partidario y éste otorgue mandato para integrar o adherir a un frente al presidente del partido, Víctor Santa María. En este caso, si el partido terminara adhiriendo a un frente que constituyen otros partidos, pueden concederles las primarias a quienes ese frente considere como parte, no a los peronistas. Entonces, no tendríamos derecho legal para protestar. Estaríamos peor que Randazzo, porque éste se quedó con los símbolos partidarios. Por el contrario, si el partido convocara a otros partidos a integrar un frente, sería igual a lo que pasa a nivel nacional, porque si el partido adhiere un frente no es lo mismo que si lo integra. En el primer caso, no hay PASO partidarias, porque el que convoque a este trámite es el otro partido, al que el peronismo adheriría. En cambio, si lo integrara el PJ, éste debe convocar a primarias a los que no adhieren a una lista única y exigen dirimir en las primarias esa controversia. En el caso de la elección de 2017 en la provincia de Buenos Aires, Fernando Espinoza, que era el presidente del partido, tenía mandato del Congreso para integrar un frente. Decidió dejar el partido y ahí apareció Randazzo y se quedó con los símbolos, más allá de para qué le sirvió después”.

En este caso, prosiguió, “si Santa María, entonces, en vez de integrar un frente, adhiere a uno, se lleva los símbolos y nadie tendría sustento legal para protestar. Para anticipar esta situación, son dos recursos los que llevamos adelante. El primero fue ir a hablar con la jueza electoral María Servini de Cubría, para alertarla acerca de este tema. Le advertimos que esta maniobra es legal, pero no es legítima. Se mostró receptiva a nuestro planteo. Allí fueron a verla Leonardo Fabre, Pablo Challú y Guillermo Moreno. Estuvimos una hora hablando con la jueza. La reunión fue hace 15 días. El segundo recurso es que estamos buscando partido, porque hay que integrar un frente y hay varios partidos que se manifestaron favorables a jugar en el espacio que encabezan Fabre y Moreno”.

En el reportaje con Noticias Urbanas, el dirigente anticipó que “ese espacio llevaría como candidata a senadora a Pimpi Colombo; como candidato a jefe de Gobierno a Adrián Andreatta; como candidato a diputado a Fabre; como candidato a legislador porteño a José Álvarez y Moreno sería el candidato a presidente, aunque ese espacio adheriría a la fórmula presidencial del peronismo, que encabezaría Moreno o el candidato que salga del peronismo. Ésta sería una colectora que adheriría a esa fórmula. En este caso, estaríamos divididos abajo, pero unidos arriba. ¿Porqué políticamente divididos abajo? Acá hay una sensación de que lo de Cristina, que plantea esos frente de centroizquierda, está terminado. No tiene verdad histórica. El mundo no va para ahí. Es un error de lectura muy grande. Es el fracaso de Neuquén, por eso después levantaron la lista en Córdoba. El frente con Rioseco es un frente de centroizquierda, cuando el frente debería haber sido con el oficialismo neuquino. Aquí es necesario tener la comprensión histórica de entender, por ejemplo, que el voto que acaba con la Ley Mucci que quiso imponer Alfonsín fue, precisamente, el de Elías Sapag, fundador del Movimiento Popular Neuquino. Por esto seguimos teniendo movimiento obrero. En Neuquén había que hacer un frente con ellos, porque los Sapag eran peronistas. Así hubiésemos sacado el 60 o el 70 por ciento en Neuquén”.

Entrando de lleno en el planteo de su posición, el referente explicó que “esa situación se revirtió en Córdoba, porque era claro que ese frente de centroizquierda no llegaba al dos por ciento de los votos, tal como ocurriría en Capital, que tampoco es viable ese frente de centroizquierda. Sin embargo, todo apunta a que se va a repetir la misma tontería de Neuquén. En el Instituto Patria no quieren un candidato de transición, porque temen que se quede. Eso es no entender el apotegma de Perón, que sijo que ‘Primero la Patria, después el Movimiento y después los hombres’. Por lo tanto, esa lectura de la política es egoísta. Eso lleva a los economistas de Patria a un diagnóstico equivocado. Lo ves en los artículos de Emanuel Álvares Agis, cuando dijo, por ejemplo, que la macroeconomía este año está mejor que el año pasado. Esto es un disparate, porque con una tasa de más del 60 por ciento no se puede pensar así, sin necesidad de ser economista. Lo mismo ocurre con los artículos de Kicillof tras su contacto con el Fondo Monetario Internacional o ahora, tras su entrevista con el fondo de inversión Templeton. En ambos se equivoca con quiénes se tiene que juntar. La suya es una visión marxista de la economía, que, al igual que a los banqueros, la ven por el lado del dinero, en lugar de verla por el lado del trabajo y de la economía real. En ese microclima es que Cristina está haciendo malos análisis, incluso en Capital”, se alarmó.

Sin pelos en la lengua, el dirigente del peronismo ortodoxo disparó que “no es necesario plantear la transformación de la definición clásica del movimiento, nacional, popular, humanista y cristiano que es el justicialismo, llevándola a nacional, popular, democrático y feminista, por ejemplo. Eso ha generado ruido, porque entre Alberto Fernández, que quiere dejar sólo tres de las “Veinte Verdades Peronistas” y Kicillof, que quiere que la Marcha Peronista empiece con “Les Muchaches”, han influenciado en la ubicación espacial de Cristina”.

En cuanto al planteo específico de su porteñidad, el dirigente partidario no ahorró polémica. “El peronismo clásico está planteando que en un descuido se ofertó la autonomía de la ciudad, un proceso que es necesario revertir. Planteamos que el intendente debe volver a ser elegido por el presidente. Así, quedarían los comuneros, que son una instancia importante y los concejales, pero el Ejecutivo lo elegiría el presidente. Además, la Policía Federal debería volver a ser la Policía Federal, la Justicia debería volver a ser la justicia nacional para revertir este proceso que no les hizo bien a los porteños, porque para cumplir con este berretín de algunos sectores políticos, la presión impositiva sobre los porteños se volvió tremendamente pesada. Hay un enorme presupuesto, del que antes se hacía cargo la Nación en muchos ítems, que ahora lo deben financiar los porteños con su propio bolsillo. Entonces, la contracara que plantea volver al statu quo anterior, resultaría en bajar la presión impositiva sobre los porteños. En vez de adueñarse de la plata el Jefe de Gobierno, es mejor que la se la queden las familias porteñas. Esa medida (la autonomía) significó la decadencia de la clase media porteña, que no se ve sólo en el encarecimiento de las tarifas y de la comida, sino también en la presión impositiva en general.

Para que quede clara su posición, el peronista ortodoxo explicó que “el acuerdo que convirtió a la ciudad en una provincia tiene que ser revertido porque no rindió sus frutos. Ésta tiene que volver a ser la ciudad de todos los argentinos. Hay que dar vuelta esta situación”.

En una palabra, advirtió el referente, “se está formando un frente en la ciudad que va a reunir a los sectores nacionalistas no liberales, a los sectores religiosos y al peronismo ortodoxo, que va a convocar al 25% de los porteños, que es el voto duro que siempre tuvo el peronismo en la Capital. Esta propuesta es para todo el aparato peronista que no vive de los contratos que reparte el oficialismo -ironizó-, porque hay muchos más peronistas que no tienen contratos que los que sí los tienen”.

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