Crujidos en el primer cordón

Crujidos en el primer cordón


A casi un mes de las PASO nacionales, cuyo calendario electoral coincide con las primarias abiertas para todos los cargos en la Provincia, la sensación es como si la campaña no se hubiera largado del todo. Seguramente, no ayuda que cada fin de semana haya elecciones en diferentes provincias, ya que la temática distrital no deja paso al protagonismo exclusivo de la nacional.

Tal vez sea también porque, mal que mal, los políticos y la gente (al menos una buena parte de ella) saben que las primarias ordenan pero no definen. Menos que menos en la provincia de Buenos Aires, donde solamente una de las siete boletas llevará dos fórmulas para gobernador que disputarán interna, aunque a nivel de intendencias es distinto (especialmente en el massismo, que tiene más de 50 primarias municipales).

Por más que el clima político esté aún bastante sosegado, van pasando cosas. De a poco, la campaña va elevando la temperatura y, tras la resaca de energía que provocó el cierre de listas, algunos municipios comienzan a tener sus crujidos, o bien porque la confección de la lista dejó heridos o porque la pelea local tiene varios detonantes.

El primer caso es el de Lomas de Zamora, segundo municipio más importante (en términos de población) de toda la Provincia. Allí, el massismo ha quedado fragmentado. Aunque por el momento no desea que se sepa, el rector de la UNLZ, Diego Molea, ha dado un paso al costado con respecto al Frente Renovador, ofuscado por lo que considera un destrato de la conducción del partido, es decir, de Sergio Massa, quien al fin y al cabo fue el que confeccionó las listas.

Sin que le dieran la posibilidad de ser senador por la Tercera Sección (perdió el lugar a manos del intendente de Magdalena), había sido asignado para diputado nacional –de hecho le hicieron firmar el papel en blanco para ese cargo–. Sobre el final, buscaron darle el premio consuelo de ir al Parlasur, algo a lo que se negó por sentir que era inapropiado. La gota que rebasó su paciencia fue que Massa habilitara la primaria para intendente en contra de su candidato, Ramiro Trezza, permitiendo competir al peronista ortodoxo Juan Veliz.

Molea era uno de los tres principales operadores del FR en la Tercera Sección, presidente del influyente Colegio de Abogados local y además director de una universidad de 45 mil alumnos. No parecería ser un cuadro que a Massa le conviniera perder en un momento de debilidad y necesidad. Pero así fue, y Molea se abocará a que gane Trezza, pero en el populoso Lomas la conducción massista quedó desanclada de sus bases. Ya vienen de otra fragmentación: hace un mes habían perdido a Gabriel Mércuri, candidato hoy por el Pro.

Un caso con paralelismos es el del vecino Lanús. Allí se repitió, días pasados, una insana costumbre que parecía haberse perdido en el FR: las fugas. La concejala Noelia Quindimil anunció formalmente su partida en repudio a que el tigrense no le habilitara la posibilidad de ir a unas PASO contra el concejal Nicolás Russo, quien buscará suceder a Darío Díaz Pérez al frente del municipio.

La ida de la hija del histórico intendente lanusero trajo una ola de rumores sobre el senador bonaerense por la Tercera, José Luis Pallares, que lo ubicaban también afuera (durante meses Pallares juró y perjuró que se disputaría una primaria local para no entregarle a Russo el poder en su terruño). El legislador habló con Noticias Urbanas y desmintió todas las versiones.

“No se dejen llevar por chismes, aquí no hay nada de eso y niego rotundamente que yo me pueda ir. Lo único que sucedió es que no hubo PASO y Noelia se encontró un poco confundida con esta situación. Se sintió desprotegida y anunció su disgusto”, explicó. Allí pelean cabeza a cabeza Néstor Grindetti (Pro) y Julián Álvarez (kirchnerismo). El presidente del Club Atlético Lanús ya no es el favorito en las encuestas como hace un año. Su derrota es esperada por sus rivales externos e internos.

También en el primer cordón del Conurbano, pero en este caso en el norte, está el siempre interesante San Isidro. Allí, la batalla es áspera en la primaria de Cambiemos entre el intendente Gustavo Posse y el ministro porteño de Seguridad, Guillermo Montenegro, quien llevó días pasados a su amiga, la senadora Gabriela Michetti, para el tradicional timbreo macrista, una carta con la que piensa jugar varias veces para mejorar sus chances.

Además, el equipo de comunicación del Pro se encargó de difundir que Montenegro será el único aspirante local a intendente de tres presidenciables (Macri, Carrió y Sanz). “Carrió no quiso a Posse, así que él va colgado solamente de Macri y Sanz”, explicaron desde el Pro. Pero el intendente también tiene tironeos desde sus exaliados del massismo.

En esa vereda lo acechan sus enemigos de siempre: la familia Durrieu-Galmarini. Fugado Posse del massismo en marzo pasado, la suegra de Massa y concejala Marcela Durrieu buscará la intendencia, apoyada por su hijo y jefe del FR local, el senador provincial Sebastián Galmarini. El tigrense hizo lo mismo que Michetti y bajó días pasados a respaldar a Durrieu, con la excusa de una conferencia sobre violencia de género.

Lo insólito es que hubo intentos de acuerdo entre Massa y Posse a último momento previo al cierre de listas, que no prosperaron (como sí ocurrió con Jesús Cariglino). También hubo rumores de contactos entre el sciolismo con el possismo. Finalmente, será una batalla a tres bandas entre tres exaliados. La realidad supera a la ficción, un axioma cada vez más pertinente para el Conurbano. o

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