La Auditoría, un puente hacia una sociedad más democrática

Por Mariela Coletta / 21 de abril 2017

Mariela Coletta

En el día del auditor, me gustaría saludar a todos los que llevan adelante el trabajo diario en la Auditoría General de la Ciudad de Buenos Aires. Creo que hoy es un buen momento para reflexionar sobre la importancia de nuestra labor.

La Auditoría General de la Ciudad es el órgano que tiene la responsabilidad de controlar la gestión de cualquier lugar o actividad en donde la Ciudad invierta o gaste el dinero de los contribuyentes.

Pero nuestra función tiene un horizonte más amplio, y aquí es donde conceptualmente nos diferenciamos de los tradicionales tribunales de cuentas, porque el control de la Auditoría no se circunscribe a la cuestión contable, también evaluamos cómo se gestiona, qué herramientas se tiene para gestionar y si estas son las adecuadas. Una vez que observamos las falencias, en caso de que las haya, se emiten las conclusiones del informe y las recomendaciones a la Legislatura de la Ciudad y a la autoridad competente.

Ahora, ¿para qué sirve, o debería servir la Auditoría? Me parece que es un interrogante fundamental a responder ya que en ello está implícito un verdadero desafío de nuestra época. Estoy convencida de que la Auditoría tiene que servir para aportar a la construcción de un Estado cuya gestión sea eficiente y transparente.

Creo que no quedan dudas de que tanto la eficiencia del Estado para resolver los problemas de la sociedad y la transparencia en la gestión de sus recursos, son dos de las grandes deudas del sistema democrático, sobre todo en Latinoamérica.

No se trata solo de controlar que se gaste bien o  que se cuiden los dineros públicos, también es necesario medir y evaluar la aplicación de las políticas públicas. Esto implica que, por ejemplo, al auditar un plan de viviendas, no solo es importante saber si las casas costaron realmente lo que se dice que costaron o si la adjudicación de la obra a determinada empresa fue realizada como corresponde. También es importante es saber si ese plan cumplió las metas originales y si resolvió exitosamente la situación habitacional de las familias para las que estaba destinado, o si no lo hizo, el por qué del fracaso.

Desde mi punto de vista,  el aspecto más importante de nuestra función no es señalar, observar qué se hizo mal, porque en  definitiva la mayor parte de las veces está a la vista lo que está mal y ni siquiera se necesita un procedimiento de auditoría para verificarlo.

Lo más importante es lograr identificar qué cosas tienen que hacerse mejor, para que el próximo plan de viviendas logre ser exitoso y resuelva una determinada problemática habitacional. El compromiso de la Auditoría debe ser con los ciudadanos para potenciar la calidad y eficacia de cada política pública auditada.

Aún hay mucho por crecer y avanzar en materia de control, los organismos tienen que mejorar todavía  más su performance, pero necesitamos imaginar herramientas para que quienes tienen responsabilidades en el Estado, no puedan hacer oídos sordos a las recomendaciones y alertas que surgen en los informes.

La Auditoría General de la Nación (AGN) podría decirse que es hija del proceso de reforma y renovación constitucional de 1994, en el cual Raúl Alfonsín como protagonista de ese proceso, logró incorporar instituciones que venían a modernizar el diseño constitucional argentino, algo que pregonaba como necesario desde mediados de los años 80.

La AGN como órgano de rango constitucional, es una de estas instituciones modernas y fue sin dudas la guía que inspiró a los constituyentes porteños cuando receptaron esta figura para la Ciudad, en el proceso de autonomización que por cierto surge también en esta reforma constitucional.

Nuestro desafío como Auditoría de la Ciudad es fortalecer el control y la transparencia en el Estado, para potenciar el desarrollo de políticas públicas que beneficien a los ciudadanos y fortalezcan su confianza en instituciones modernas y eficientes, contribuyendo así a la conformación de una sociedad verdaderamente democrática.

Este es el enfoque de nuestro trabajo, felicidades a todos los colegas que nos ayudan a llevarlo adelante día a día.

 

Por Mariela Coletta, Auditora General de la Ciudad (ECO)

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