Balestrini, un amigo del alma y un grande del peronismo

Por Fernando Espinoza / 17 de abril 2017

Fernando Espinoza

La partida de un amigo del alma siempre provoca sentimientos encontrados, el regreso de recuerdos que creíamos olvidados, de viejas historias compartidas que vuelven a tomar forma en nuestro corazón y en nuestra mente, de grandes batallas que resuenan como si hubiesen sido ayer y, en este caso concreto, se reviven años de militancia compartida.

A partir de ahora, cuando piense en Alberto Balestrini, debo aprender que el orgullo que significa haber caminado tantos años a su lado también conviva con la tristeza de saber que nos dejó.

Pero por un momento quiero recordarlo como lo que fue: un hombre de acción política, un militante, un enorme compañero, pero por sobre todo lo anterior: mi maestro para siempre.

Creo que la huella profunda de Alberto Balestrini vivirá constantemente en su pueblo. Porque Alberto entregó los mejores años de su vida para que su pueblo (el de La Matanza, pero también el de la provincia, y el de Argentina en su conjunto) alcanzara a concretar los sueños por los que también dejaron hasta su último suspiro Juan Perón, Evita y Néstor Kirchner.

Porque en momentos en que la política de verdad y los militantes son castigados por el reinado del marketing y de la cosmética discursiva, cuadros políticos como el de Alberto Balestrini recobran un valor y una profundidad enormes. Desde aquí tenemos que recordarlos. No sólo son un ejemplo de coherencia entre el discurso y la práctica, son los faros que nos orientan en tiempos dolorosos y repletos de incertidumbre, como la época que ahora nos toca atravesar.

¿Para qué negarlo? Hoy me siento profundamente triste. Pero también estoy convencido de que el legado político y militante que Alberto plantó es una semilla en los corazones de las compañeras y los compañeros que más temprano que tarde germinará.

Alberto es un maestro, ante todo, con el ejemplo y la entrega desinteresada. Diputado nacional, convencional constituyente, presidente del peronismo bonaerense, vicegobernador e intendente de la quinta provincia, nuestra querida La Matanza.

Por eso hoy no es sólo el peronismo el que llora a nuestro Alberto. Hoy lo lloramos los hombres y las mujeres que todavía creemos que la política no es marketing publicitario con frases hechas, sino un conjunto de valores y de contenido, que debe ser entendida como una herramienta puesta al servicio del pueblo trabajador, de los más humildes, de los niños y mujeres, de nuestros viejos y nuestros jóvenes. En definitiva, una herramienta al servicio de un proyecto de nación, con igualdad, crecimiento y desarrollo. Donde todos podamos, no solamente los más ricos.

Sensibilidad social, capacidad de diálogo, formación, entrega, pasión y humildad… Son sólo algunos de los atributos que cargaba en su mochila Alberto Balestrini.

El peronismo hoy está de luto, el pueblo peronista ya te extraña, Alberto. Y ese mismo pueblo, tu pueblo, más pronto que tarde te honrará con nuevas historias de triunfos y alegrías. Gracias por enseñarnos el valor de la política y por haber colocado nuestras banderas en lo más alto. Ahora estás junto con los más grandes. Tu ejemplo y tus enseñanzas son una guía para la marea de jóvenes que milita con ideales y convicción por una patria justa, libre y soberana.

Hasta siempre, Alberto.

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